El viejo proyecto de habilitar un paso por esta región fue planteado en los 90 por Guillermo Eugenio Snopek, entonces senador. Ambos países expresaron la voluntad de avanzar con la iniciativa, pero nada se logró. La ausencia de fuerzas de seguridad favorece la trata y secuestro de personas
El proyecto tuvo en su momento el fuerte respaldo del ex intendente de La Quiaca, Miguel Angel Tito. El senador Guillermo Eugenio Snopek es recordado hasta hoy en Ciénega de Paicone por esta idea que despertó muchas esperanzas de progreso.
En julio de 2006 pareció que por fin se arrancaba. Autoridades departamentales y municipales de Sud Lípez (Bolivia) y de la Provincia de Jujuy ratificaron la intención de profundizar la integración entre ambas regiones. La reunión sirvió al mismo tiempo para abrir conversaciones en torno a políticas de integración en el campo turístico, un área en la que los municipios bolivianos muestran avances con Chile y Perú y sus autoridades se expresaron interesadas en hacerlo también con las comunas del noroeste argentino. La habilitación oficial del paso fronterizo Ciénega de Paicone-Río Mojón, situado entre los hitos 13 y 14, se consideró de gran relevancia para avanzar en estos procesos.
A casi cinco años de aquella iniciativa, no se conocen noticias sobre avances puntuales respecto de la habilitación, pero sí las hay con inquietante frecuencia acerca de la trata de personas que las autoridades sospechan se consuman por este camino, que al no estar oficialmente habilitado, carece de vigilancia permanente de las fuerzas de seguridad.
Un grupo de ocho niños y jóvenes que fueron traslados desde Bolivia en forma ilegal y sometidos a explotación laboral en una finca de Santa Clara, en el Oriente de Jujuy, es el caso más reciente de un grave delito que podría haberse perpetrado con las facilidades que representa un paso sin controles.
También se ha sabido de un niño de menos de 15 meses que fue sustraído de una comunidad del norte potosino por desconocidos, hallado, recuperado y restituido por el Consulado argentino en Potosí. La víctima había sido robada en una comunidad aislada y trasladada hasta la zona limítrofe argentino-boliviana, cercana a la frontera con Chile. Los sustractores no contaban con la autorización de ningún responsable del niño y habían observado las costumbres de la familia, numerosa, para llevarse al pequeño. Los padres, una pareja argentino – boliviana, acudieron al Consulado argentino, juntamente con la autoridad comunitaria. La titular de la institución, Reina Sotillo, buscó ayuda en las instituciones y comunidades por donde podrían pasar los antisociales, de esa manera se logró detectar al niño en la frontera. La víctima tenía el cabello aclarado y prendas que usan las niñas.
El caso se vincula a otros, como el laboratorio de narcóticos descubierto por la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico de Bolivia, una verdadera fábrica sita en una comunidad aislada, en la ruta seguida por los sustractores de niños.
También se supo de un joven chofer argentino secuestrado, llevado desde el territorio chileno al boliviano, torturado y robado. Había cargado su camión en Antofagasta y se desplazaba hacia su destino, en la ciudad argentina de Rosario, por la región de San Pedro de Atacama, donde los camiones fueron disparados incesantemente. La cónsul argentina asistió al camionero, logró la recuperación del transporte y de la carga, su restitución a los propietarios y la aprehensión de los malvivientes.
Especialistas consultados por El Libertario afirmaron que la manera de poner límite a estos delitos es la imprescindible habilitación del paso internacional Ciénega de Paicone (Argentina)-Río Mojón (Bolivia), con el funcionamiento de puestos de las fuerzas de seguridad, aduanas y migraciones, que además ya fue anunciado por los sucesivos gobiernos.
No hay argumento –remarcaron- que explique por qué no se regula ese paso con el establecimiento de las fuerzas de seguridad y de las instituciones correspondientes y porqué no se le añaden otros pasos regulares, lo que implica la vigilancia que corresponde en la inmensa frontera de Argentina y Bolivia hacia Chile, zona de importancia económica y de indudable carácter estratégico en la lucha contra el narcotráfico y la trata.
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