Julio Echenique, titular de la Sociedad Rural de Río Cuarto, advierte que el sector del agro no puede afrontar nuevas sumas impositivas, tal como pretende la Gobernación. Paralelamente, ratifica que el campo es la única oposición real que debe enfrentar el proyecto político que encabeza Néstor Kirchner.
Con el prolongado conflicto que ha enfrentado a las entidades del agro con el gobierno nacional como inamovible fondo, el 2009 ha deparado a los productores rurales una histórica sequía, sucedida por una serie de incendios que devastaron la región.
Por esa suma de situaciones, sostiene que el sector del agro no puede afrontar una suba del impuesto inmobiliario rural, algo que pretende el Gobierno provincial. Si así ocurriere, la morosidad y el no pago aumentarían considerablemente, en un sector en el que la evasión "no supera la existente en el comercio y la industria".
En la entrevista que semanalmente se confecciona con las preguntas de los usuarios del sitio web de Puntal, Echenique también ratifica que el campo es la única oposición que debe enfrentar Néstor Kirchner, a quien indica como el verdadero poseedor del poder en Argentina.
- Dice que este segundo período al frente de la Sociedad Rural ha comenzado más movido que el anterior.
- Sí. Será que la propia vida institucional, política, gremial en Argentina está más movida, o que hay más problemas que resolver que en años anteriores. A lo mejor se están acelerando los tiempos, lo cual implica que estamos todos más complicados.
- ¿Qué quiere decir con que se están acelerando los tiempos?
- Políticamente, Kirchner ya no habla con nadie, a pesar de que maneja todo el país. Creo que la presidenta está pintada. Simplemente sirve para las fotos, para los actos, para esos discursos que le encanta decir. En cambio, Néstor Kirchner está apurando su regreso y está más adelante que la oposición política, que no está articulada y no sabe qué va a hacer. Él sí sabe lo que va a hacer. Gracias a Dios que tiene una oposición fuerte que es el campo, que es la más pensante, que está más articulada. Si no existiera el campo no tendría oposición. Su idea hegemónica, de sumar cada vez más poder, de estar cuatro años más en el gobierno, posiblemente se le haga mucho más difícil en función de esa oposición férrea. Si bien podemos tener diferencias en nuestra Mesa de Enlace, ante el enemigo común eso se diluye y seguimos juntos.
- ¿Es sostenible la unión de la Mesa de Enlace, a pesar de las diferencias que hay fundamentalmente entre la Sociedad Rural y Federación Agraria?
- En la medida en que la Mesa de Enlace siga representada por gente pensante, afecta al diálogo, con actitud de no pelearse, me parece que no va a haber ningún inconveniente para seguir juntos. A pesar de que Federación Agraria pueda tener una ley de arrendamiento distinta de la que nosotros pensamos, ambos somos representantes del pequeño y mediano productor.
- En el marco de ese conflicto con el Gobierno, esta semana finalizó un nuevo paro que incluyó el cese de comercialización de granos y hacienda. Los usuarios preguntan por qué no dejan pasar los camiones que envían los dueños de campos que no comparten las medidas de fuerza.
- Nosotros entendemos que todo el campo tiene que ser un movimiento ordenado. Quien no esté de acuerdo, lamentablemente tendrá que acatar lo que disponga la mayoría. Por eso es que no pasa nadie, ni nadie fleta camiones. De todos modos, hemos visto claramente que a este último paro la gente lo ha acatado totalmente, ha tomado conciencia de que en ésta, debemos estar todos juntos. No ha habido movimiento de animales para faena, no ha habido movimiento de granos.
- En los reclamos del pasado año al borde de la ruta tuvieron el apoyo de muchos sectores y actores sociales. Sin embargo, les reprochan que ustedes no han apoyado a esos otros sectores, especialmente los gremios, cuando a ellos les tocó estar en una situación desfavorable.
- Yo creo que mucha gente nos apoyó porque quería cambiar este Gobierno. Entonces pensaron que por intermedio del campo podían voltearlo. Pero si hablamos de apoyo, cada uno trata de hacer su propia secuencia, y no necesariamente tiene que estar apoyando a los demás. Nunca se ven distintos apoyos, salvo en el sindicalismo, que se dan la mano y se apoyan entre ellos. No sé en qué protesta deberíamos haber estado, pero nosotros tratamos de que nuestro campo sea un movimiento de producción. El desarrollo del país del 2001 en adelante se originó desde el interior. Entonces a lo mejor no hemos dado ese apoyo, pero sí hemos producido y hemos distribuido ese dinero en la localidad donde vivimos. El productor no es de guardar plata o llevarla al exterior, la larga directamente acá.
- Lo que más señalan esos actores es que el Gobierno de la provincia se ha mostrado renuente a ajustar los impuestos al agro, no así con las remuneraciones a los trabajadores estatales. ¿No le han hecho llegar ese planteo?
- No. Y en ningún caso nos han venido a pedir apoyo. En el conflicto del año pasado, en el momento más picante, estuvo la CGT, como también estuvo el Centro Comercial, que estaban tan preocupados como nosotros. Pero el apoyo que nos daban realmente era muy tibio. Y de la CGT ninguno.
- De cualquier manera, Schiaretti los convocaría la semana próxima para plantear un retoque al inmobiliario rural.
- Si toman esa medida van a empezar a tener morosidad. No le pueden poner más impuestos al campo. No lo absorbe, no lo va a poder pagar. Entonces lo único que van a conseguir es que haya morosidad, o directamente no pago. Fijate que la Municipalidad está previendo un presupuesto en el que no contemplan aumento de impuestos, porque saben que si lo hacen, la gente no lo va a pagar.
- Parecería inevitable, dada la escasez de fondos. ¿Imagina alguna alternativa para evitar el ajuste?
- No lo sé. Por ahí achicando el gasto público. El Estado, nacional, provincial, municipal, está muy acostumbrado a tocar los ingresos y no los gastos.
- Hablando de no pago, el Gobierno nacional muestra números que indican que es alto el índice de comercio informal en el campo. Muchos, incluso dentro del rubro, reconocen que la venta en negro es muy común.
- No creo que sea más de lo que hay en otras actividades. No creo que tengamos un porcentaje mayor que el comercio o la industria. Por la excesiva cantidad de impuestos que tenemos en nuestro sistema tributario y por lo alto que es el impuesto a las Ganancias, en muchos casos se llega necesariamente a eso. Tenés impuestos nacionales, provinciales, municipales. Entonces el empresario ante la posibilidad de hacerlo, lo hace. Ahora, dicen que muchas de las usinas de facturas truchas que se han utilizado vienen de mafias que están muy relacionadas con el organismo recaudador. O sea, cerca de Afip hay gente que conoce muy bien cómo es el sistema y en función de eso elaboran políticas de evasión que se las pasan al productor, al comerciante, a quien fuere.
- ¿Por la política tributaria resulta inevitable caer en el comercio informal?
- En función de la presión tributaria que tenemos, creo que vamos a seguir con el mismo nivel. Nuestra evasión ha sido crónica. Desde que me acuerdo, siempre ha habido evasión. Pero siempre ha habido un sistema tributario sumamente burocrático, complicado, en el que hay muchísimos impuestos. Entonces en algún momento el contribuyente se siente asfixiado.
- El Gobierno ha recalcado que, con los impuestos, en este caso las retenciones, se ayuda a solventar a los que menos tienen.
Pero la retención siempre la cobra el Gobierno, porque todo lo que sale del puerto ya lleva el 35%. O sea que si hablamos de evasión debemos ver la evasión de impuestos propios, al contribuyente, como el impuesto a las Ganancias, pero no las retenciones. Yo puedo no vender a nombre mío para no pagar Ganancias, pero mi mercadería la está vendiendo otro, y cuando llega a puerto se le hace la retención. Entonces la evasión en la actividad es más individual que global, más de cada hombre de campo o empresario.
- Muchos califican de mezquino el planteo del agro, indicando que sólo atienden su conveniencia. ¿Están de acuerdo con que los mayores aportes deben corresponder a quienes más tienen?
- Sí, por supuesto. Estoy plenamente convencido de eso. En la Sociedad Rural siempre hemos orientado campañas para los que menos tienen.
- ¿Por qué muchos mantienen la idea de que en la Rural sólo quieren beneficiarse a sí mismos?
- Lo que pasa es que comunicacionalmente siempre se ha visto a la Sociedad Rural Argentina, que es la entidad que está en Buenos Aires. Es una de las patas de la mesa nuestra. Esa entidad ha estado conformada por grandes terratenientes, aunque es algo que ya no existe. En definitiva, ha sido así. Eran los grandes terratenientes el siglo XIX que conformaron esa Sociedad Rural. Esos grandes terratenientes, por la misma herencia, por el paso de generaciones, fueron dividiendo esos campos. Entonces ya la Sociedad Rural es más afín a nosotros, los movimientos confederados, las Rurales del interior, porque ya somos todos productores más pequeños o medianos. Eso no quita que haya grandes, que los hay. Pero al campo siempre se lo ha visto reflejado en el gran terrateniente, en el estanciero de la SRA.
"No nos acompañan"
- Han pasado cinco meses de las internas en la Rural, en las que usted fue reelecto. ¿Cómo quedó el vínculo con el sector derrotado?
- Yo considero que el perdedor, la oposición, tiene que acompañar, no venir a plantear exigencias o disponer cosas. Acá la parte perdedora no está acompañando. Lo lamento, porque pensé que la gente de la otra lista podría seguir trabajando, pero no tienen el ánimo o el pensamiento de acompañamiento. Eso es duro, pero seguiremos trabajando como hasta ahora. Tenemos una comisión directiva formada por gente joven con ganas de trabajar, que van adquiriendo experiencia para gobernar mañana.
Sin vocación industrial
- Alguien pregunta por qué no invierten para armar una agroindustria en vez de meterse en el mercado inmobiliario. ¿Piensan en esa posibilidad?
- Pasa que no somos un país industrializado, entonces competir con industrias en el exterior es muy difícil. Las agroindustrias tienen que ser sumamente grandes, como Aceitera General Deheza por ejemplo, o industrias de metalmecánica, para maquinaria agrícola, que funcionan bien. Lo más fácil en el país siempre fue invertir en ladrillos. La construcción permite una rápida evolución económica.
- ¿Una gran industria interesa al sector? Muchos hablan de la necesidad de que la región tome un perfil industrial, para lo cual señalan el agro como la mejor posibilidad.
- A lo mejor no tengamos vocación industrial nosotros. Partimos de ahí. El productor está más metido en su actividad empresaria, que la conoce bien y es muy capaz para realizarla. Saltar a una actividad industrial es un paso muy grande. Porque ya está acostumbrado a su operatoria de trabajo, a la logística de su actividad.
Golpes, democracia y los ´90
- A la Sociedad Rural se le recuerda su apoyo a los golpes de Estado perpetrados el siglo pasado. ¿Cómo se convive con eso?
- En todos los golpes militares hubo civiles de por medio. No sé si habrán sido los productores, los industriales o los empresarios, pero en todos los golpes ha habido civiles de por medio. En la época de Onganía, en la época de Lanusse, siempre hubo civiles dando vueltas, así que de ninguna manera puedo pensar que solamente fue la gente del campo la que estuvo detrás de las asonadas.
- En todo este conflicto se han escuchado voces que pedían que la Presidenta se vaya antes de terminar su mandato.
- No. Yo soy totalmente democrático. Estoy gozando de la democracia y no quiero que vuelva otro proceso militar. A pesar de que ahora tenemos una especie de monarquía en la cual la decisión pasa por una sola persona. Pero con la democracia debemos intentar evitar esto.
- También le preguntan por qué no reclamaron con la misma firmeza en los 90, cuando el país atravesaba un período nefasto.
- Los primeros años del gobierno de Menem, saliendo de la crisis del 89, fueron buenos. Después eso se degeneró. El segundo mandato tuvo muchas complicaciones por la corrupción, porque no supieron adecuar el modelo. Pero en los 90 se inició la revolución tecnológica del agro, que es la que se va reflejando ahora. Ahí se inició la ampliación de la frontera agrícola, gracias a la siembra directa. Todo eso empezó en los 90. El primer gobierno de Menem fue razonable.

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