El auge de Le Pen aleja a Sarkozy de la reelección

La candidata del Frente Nacional encabeza los sondeos cuando falta un año para las elecciones
PARIS.- Cuando falta un año exacto para la batalla presidencial en Francia, prevista para el 22 de abril de 2012, el presidente Nicolas Sarkozy se encuentra en posición crítica en los sondeos y podría quedar fuera de la primera vuelta, mientras que la candidata de extrema derecha Marine Le Pen se consolida en las encuestas.

Según un reciente sondeo, la sorpresa de las próximas elecciones presidenciales podría ser que Le Pen encabece los resultados de la primera vuelta, lo que conspira contra los planes de reelección del mandatario.

La líder del Frente Nacional (FN) pasaría a la segunda vuelta de las presidenciales contra cualquier candidato socialista (Dominique Strauss-Kahn, Martine Aubry, François Hollande o Ségolène Royal). Sarkozy, por su parte, sería eliminado de la primera vuelta en tres de cuatro escenarios posibles, según un sondeo del instituto Harris Interactive, publicado anteayer.

Le Pen llega primera en la primera vuelta, en tres de cuatro escenarios: frente a Aubry (con el 23% de intenciones de voto contra el 21% para la primera secretaria del Partido Socialista), Hollande (23% contra 22%) y Royal (22% contra 15%).

Entre los candidatos socialistas analizados por el sondeo, sólo Strauss-Kahn llegaría en primera posición (30% contra 21% para Le Pen). En casi todas las hipótesis, Sarkozy sería eliminado en la primera vuelta, salvo en una: frente a Royal. En ese caso, llegaría segundo detrás de Le Pen, con 19% de los votos.

"Todo esto me parece del peor augurio, francamente", confesó uno de los líderes del partido de gobierno, la Unión por un Movimiento Popular (UMP). "Ni yo ni los demás vemos bien cómo podríamos modificar la tendencia", añadió.

Cuatro años después de su entrada triunfal en el Palacio del Elíseo, las perspectivas de reelección de Sarkozy nunca parecieron tan remotas. Con el 27% de aprobación, es el presidente de la V República menos querido por sus conciudadanos.

Sin embargo, Sarkozy manifiesta una confianza insolente en sus posibilidades de volver a ganar en 2012. A sus interlocutores escépticos, el presidente les sigue demostrando una fe absoluta y la misma energía de siempre. "Yo creo que la situación está muy bien", lanzó recientemente a los azorados diputados de la UMP.

Según afirmó en esa ocasión, tampoco le inquietan las veleidades de independencia del flanco centrista de la UMP, escandalizada por la "derechización" de su discurso sobre la inmigración o el islam.

Además de François Bayrou, presidente del MoDem y de Hervé Morin, líder del Nuevo Centro, también Dominique de Villepin -que acaba de lanzar su partido, República Solidaria- y Jean-Louis Borloo, presidente del Partido Radical, amenazan con lanzar sus candidaturas, potencialmente asesinas para la UMP.

"Todo esto es muy peligroso", constató un diputado de la mayoría. "El presidente corre un auténtico riesgo de ser eliminado en la primera vuelta."

Unidad

Pero Sarkozy no es ingenuo: si bien públicamente manifiesta su convicción de que los rebeldes terminarán por volver al redil, es perfectamente consciente de los riesgos de la división. Desde hace unas semanas, no cesa de abogar por la unidad y ha dado un contenido mucho más social a su discurso.

Después de haberlo defendido con uñas y dientes, terminó por enterrar el tristemente célebre escudo fiscal, particularmente interesante para los contribuyentes con mayores ingresos. Mediante esa disposición, que le valió el apodo de "Presidente de los Ricos", nadie en Francia podía ser sometido a una punción fiscal de más del 50% de sus ingresos.

Ahora, Sarkozy ha vuelto a vestir los hábitos del "presidente del poder adquisitivo", que prometió ser en 2007 y promete imponer a las grandes empresas que aprovechan la reactivación y reparten importantes beneficios el pago de una prima para sus empleados.

Pero, sobre todo, sigue convencido de su capacidad para derrotar a la izquierda. "Cuando se sepa cuál será el candidato socialista, lo voy a reventar", repite a quien quiera oírlo. No, Sarkozy no tiene dudas. Como todos los voluntariosos, jamás duda de sí mismo. Concentrado en su papel de superhombre, está seguro de que sus esfuerzos terminarán por dar resultados.

"Hay en él como una forma de ceguera", se lamenta un responsable centrista. "Nicolas Sarkozy no se da cuenta del rechazo que suscita en la opinión pública. Tampoco ve que algunos de sus colaboradores apuestan a su derrota, como su mismo primer ministro, François Fillon", precisó.

En esas condiciones, el despertar que le espera dentro de 12 meses se anuncia realmente brutal.

Portugal, a la espera del rescate

LISBOA (AFP).- El gobierno portugués declaró ayer que confía en que se adopte a mediados de mayo el plan de ayuda financiera pedido a la UE y el FMI, a pesar de que la extrema derecha de Finlandia, que se opone a ayudar a los países más endeudados de la eurozona, se convirtió en la tercera fuerza política del país. "La decisión del Ecofin [foro de ministros de Finanzas] con vistas a la adopción del programa de ayuda exterior de aquí al 16 de mayo sigue siendo válida", dijo el vocero del gobierno portugués. Tras los comicios del domingo pasado, la extrema derecha será la tercera fuerza del Parlamento de Finlandia, que debe aprobar la ayuda a Portugal.

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