Un grupo de ocho hombres armados con gorras de policías robó un cargamento de 120 paquetes de diamantes que tienen un valor de 50 millones de dólares y que se encontraba en el compartimento de carga de un avión en el aeropuerto de Bruselas, capital de Bélgica.
El robo, uno de los más impresionantes en su tipo, fue realizado “en minutos” y sin realizar un solo disparo, informó la policía local.
Como suele suceder cuando se presenta un delito de estas características, ningún detalle se dejó librado al azar. Los ladrones sabían que era demasiado arriesgado lanzar su operación en Amberes, capital mundial del tallado de diamantes que está a 43 kilómetros del aeropuerto, ya que la ciudad belga creó una de las zonas más seguras de Europa, con más de 2.000 cámaras de vigilancia, supervisión policial e innumerables controles de identidad para proteger los 200 millones de dólares diarios que maneja en gemas en bruto y talladas. Así que decidieron esperar al momento del traslado de la mercadería.
Los ladrones usaron una obra en construcción en la parte exterior de la verja de seguridad del aeropuerto para esconderse y 20 minutos antes de la salida del avión, programada para las 20,05 hora local, se abrieron paso a la fuerza en dos autos negros. Llegaron hasta la pista donde estaba la furgoneta blindada que acababa de transferir los diamantes al Fokker que aguardaba para despegar rumbo a Zurich (Suiza), abrieron la zona de carga, tomaron los 120 paquetes y los colocaron en los carros antes de darse a la fuga.
El vocero del aeropuerto, Jan Van Der Cruijsse, no pudo explicar por qué la zona donde ocurrieron los hechos era tan vulnerable a un robo. "'Acatamos las normas más estrictas", apuntó avergonzado. «
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