El superintendente del DGI, José Luis Álvarez, anunció oficialmente la “crisis hídrica” en Mendoza. Y anunció que buscarán un acuerdo político con La Pampa por el río Atuel.
Después de la oficialización de la sequía, el diario Mendoza Online tituló: "Mendoza 'seca' intentará un acuerdo con La Pampa".
Según estimaciones de técnicos del DGI, el caudal de los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y Grande oscilará, en el período hidrológico 2014-2015, de seco (cuando los valores de derrame se ubiquen por debajo del 65 por ciento del valor promedio histórico) a pobre (cuando el derrame esté entre el 65 y el 85 por ciento debajo de la media histórica).
Bajo este complicado escenario, y luego de que repartiera retos a la sociedad mendocina en su conjunto por derrochar el recurso hídrico, el superintendente de Irrigación fue consultado por el conflicto con La Pampa.
Desde hace muchos años, Mendoza se encuentra en litigio con La Pampa por el uso de las aguas del río Atuel. Hace tiempo se firmó un acuerdo por el cual la primera se comprometió a asegurar el riego de 75 mil hectáreas y a derivar el excedente a la provincia que hoy gobierna Oscar Jorge.
"La escasez de agua en el territorio que hoy preside Francisco "Paco" Pérez ha sido uno de los factores fundamentales por los que se incumplió aquel convenio", señala Mdzol.
La Pampa, en respuesta, interpuso dos demandas contra Mendoza y, recientemente, la Corte Suprema de la Nación aceptó intervenir para que las partes arriben a una solución. Pero esta vez los planteos jurídicos pampeanos apuntan al daño ambiental provocado por el corte del río. Se basa en la reforma constitucional de 1994 y el avance de la legislación ambiental en la región y en el mundo.
Postura del DGI
Ahora bien, en este contexto de sequía y pobreza hídrica, Álvarez esquivó la instancia judicial e insistió con la negociación política.
"El acuerdo político es lo que va a solucionar el conflicto. Judicializarlo, lo único que va a hacer es demorar la solución", subrayó en conversación con MDZ y, recuperando la postura de otras voces del Gobierno provincial, definió: "Esto es un conflicto político y lo tiene que solucionar la política".
El responsable del DGI se mostró más moderado que el fiscal de Estado subrogante, Javier Fernández, quien, previo a su participación en un debate en la Legislatura, aseveró que "si no hay agua no hay qué repartir".
El funcionario extrapoder justificó, vía MDZ Radio, que Mendoza no se siente a negociar con la provincia que comanda Jorge. "Para dar agua a La Pampa, nosotros tendríamos que dejar de regar. La Pampa nunca probó que tenga hectáreas empadronadas para riego", argumentó.
Más presupuesto y menos jardines franceses
Según el diario mendocino "al presentar el pronóstico de escurrimiento de los ríos mendocinos, el superintendente del DGI hizo hincapié en la necesidad de educar y concientizar a la sociedad en su conjunto (población en general, sector agrícola, sector industrial) y reconoció que el organismo requerirá más pauta presupuestaria para ejecutar algunas obras que podrían permitir, entre otras cosas, el recrecimiento de ciertos diques".
"Hemos conseguido el financiamiento para hacer el recrecimiento del dique El Carrizal", recalcó Álvarez aunque puso énfasis en la necesidad de más fondos y argumentó: "Tenemos que ir modernizando todo; nuestros canales son de tierra, tenemos la concepción de desarrollo de la época de la colonia".
Llamó la atención sobre el uso del recurso de la población en su conjunto y del sector productivo. "Los jardines franceses no los podemos mantener más; el tema de la industria que gasta agua y que después la vuelca a afluentes no lo podemos permitir más; no podemos seguir sin mejorar el sistema de riego agrícola, lo que depende de pequeñas inversiones que pueden hacer los productores", enumeró la máxima autoridad del DGI.
No descartó, en ese orden, el hecho de ajustar el sistema de multas para quienes derrochen el agua; pero, explicó: "No nos podemos convertir en el policía de cada mendocino que hace las cosas mal". Y se quejó: "El consumo promedio alcanza los 800 litros cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que tenemos que estar en 250 a 300 litros por habitante por día. Tenemos muy desbalanceada esta situación".

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