Luego de la polémica aprobación del CARE, la cual no contó con el apoyo del grueso de la oposición política en el Concejo Deliberante, el secretario de Política Ambiental de La Matanza Raúl Magario habló con El diario.
–¿Por qué hubo tantos problemas para aprobar el proyecto en el Concejo?
–En realidad no fueron inconvenientes, desde el punto de vista técnico y tecnológico de la planta no había mayores objeciones, creo que hoy en Argentina muchas cosas que están excesivamente politiza-das y no se logra diferenciar lo que son cuestiones del Estado de aquellas cuestiones políticas que tendrán que ver con las elecciones del año que viene. De cualquier forma el escollo no fue tal porque el resultado fue de 17 votos favorables, 5 en contra y dos concejales que estuvieron ausentes demuestran que al proyecto no solo lo acompañó el oficialismo sino que lo avalaron concejales de distintos bloques, es decir que hemos logrado un gran consenso.
–Bueno, pero hubo dos sesiones fallidas...
–Sí, porque requerían mas información y detalles del proyecto, cosa que fuimos entregando; hubo concejales que realmente se preocuparon con la temática del proyecto y le hicimos llegar todo lo que estaba a nuestro alcance que no es poco porque hace dos años que venimos trabajando en este proyecto y eso fue generando el espacio de consenso.
–¿Fue el intendente quien tuvo que convencer a tres concejales no oficialistas para que den los números?
–No, creo que estos concejales planteaban una relocalización del proyecto, pero el intendente, que por algo es el jefe político de nuestra gestión, pudo avalar los argumentos de los concejales y en particular del equipo técnico de medio ambiente y esto les habrá llevado la tranquilidad necesaria para saber que el proyecto es factible y en el lugar que lo vamos a hacer porque sabemos que no es contaminante, no atenta contra la salud de la gente sino todo lo contrario, es una tecnología muy avanzada que nos va a permitir estar a la vanguardia en el tratamiento de temas ambientales de Argentina. Este es un proyecto que va más allá de los cinco años, un proyecto a 25, 30 años, por eso vamos a seguir trabajando con todos los sectores que están involucrados en el desarrollo estratégico de La Matanza.
–Hay organismos que aseguran que no está comprobado que esta tecnología se diferencia de la incineración...
–Nosotros no hacemos incineración, y llegamos después de una ardua investigación de nuestro equipo técnico a estas nuevas tecnologías que se están utilizando en el resto del mundo aunque pretendan negarlo. Los países del hemisferio norte en especial son los que en general ya han aplicado esta tecnología; lo que ocurre es que es una tecnología nueva, por lo tanto yo creo que tienen todo el derecho a generar esas dudas y que las vayamos evacuando juntos. Esta tecnología permite recuperar el 50% de los residuos que en este momento se están enterrando.
–Greenpeace no piensa lo mismo. ¿Por qué?
–Greenpeace no se dedica a este tipo de tecnologías y lo que en verdad hace es poner palos en la ruda para avanzar ambientalmente. La concepción de Greenpeace es por las dudas opongámonos y después lo vemos. Lo nuestro fue avanzar en la investigación de estas tecnologías que llevan más de 60 años de estudio en el mundo. Esta tecnología es de origen alemán, esta aprobada en Basil, Finlandia, España. No hay producción de ningún tipo de elemento que pueda ser contaminante. Igualmente el proyecto va a ser monitoreado por la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Tecnológica, de La Matanza y aquellas organizaciones ambientales que tengan equipos técnicos.
–Lo que critican es que si no se alienta la separación de residuos en origen, poco se va a poder recuperar y todo se va a quemar.
–Esto es para tratar residuos y no para producir energía... Nuestro problema es la basura y no la energía, por eso vamos a implementar un plan de separación de residuos en origen. Primero a través de cooperativas que van a visitar casa por casa para hablar con los vecinos y hacerles comprender la necesidad de separar. Pero además las campañas van a estar orientales a que la gente reduzca los residuos que generan. La planta que va estar en González Catán es la expresión final de los residuos que no podamos recuperar, ahí se va a producir energía, y va a ser muy limpia.
–¿Cuándo se cierra el Ceamse de Catán?
–Pensamos que en 2011, estaremos en el 50% de reducción de lo que hoy se entierra; y en 2012 creemos que llegaremos al 100% y como consecuencia en diciembre de ese año se cierra el Ceamse.
Comentá la nota