No fue un buen despertar. Los norteamericanos amanecieron ayer con la noticia de que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) no sólo se atribuía un primer ataque dentro de Estados Unidos, sino que, de paso, prometía más "horrores" en suelo nacional a manos de sus "combatientes".
Fue la primera vez que el grupo se atribuye una acción en suelo estadounidense, y la idea generó inquietud durante buena parte del día.
Sin embargo, con el correr de las horas tanto la Casa Blanca como fuentes de seguridad mostraron cautela y dudas de que el hecho haya sido efectivamente organizado por el grupo. "Es muy prematuro para afirmar eso -atajó el vocero presidencial Josh Earnest-. Todavía se está investigando."
La reivindicación apunta al ataque perpetrado el domingo pasado en una muestra de caricaturas de Mahoma, organizada en Garland, Texas. Como ya informó LA NACION, dos jóvenes irrumpieron a balazos, pero fueron abatidos por un guardia. Otro policía cayó herido en una pierna. No hubo más víctimas.
El FBI actuó de inmediato y determinó lazos de los atacantes con el mundo islamista. Pero no más. Ayer, sin embargo, el tono de la situación cambió cuando una radio siria que controla Estado Islámico aseguró que fueron dos de sus "soldados" los que realizaron el ataque.
"Dos soldados del califato llevaron a cabo un ataque contra una exposición de caricaturas contra el profeta [Mahoma] en Garland, Texas. Decimos a los Estados Unidos que lo que se está preparando será más importante y más amargo. Verán cosas horribles por parte de los soldados de Estado Islámico", decía el comunicado.
De ser cierta, sería la primera vez que la organización realiza una reivindicación de ese tipo no sólo en los Estados Unidos, sino en un país occidental. El ataque trajo a la memoria lo ocurrido con el semanario parisino Charlie Hebdo, en el que murieron 12 personas, entre ellas, cinco caricaturistas. Pero si bien todo apuntó a la prédica de su extremismo, no hubo reivindicación formal.
Una corriente de inquietud atravesó esta sociedad, que aún carga en su memoria colectiva con los ataques islamistas a las Torres Gemelas, en 2001, y que es sumamente sensible a todo lo que ponga en riesgo su seguridad. De inmediato, las principales cadenas informativas llevaron la cuestión como el tema del día.
Pero, con el correr de las horas, se sumaron dosis de cautela a la posibilidad de que haya sido efectivamente un ataque organizado por Estado Islámico y se apuntaba, más bien, a una suerte de "lobo solitario" -dos, en este caso- que actuó inspirado en su prédica, pero no necesariamente bajo su comando.
Con base en "fuentes de la investigación", tanto las ediciones online de The New York Times como de The Washington Post coincidieron en apuntar en esa dirección.
En igual sentido se sumó a la cadena de dudas la fiscal de Phoenix Kristina Sitton, quien ejerció como abogada de oficio de uno de los atacantes, cuando, hace cuatro años, fue investigado por supuestos lazos con el terrorismo islamista, circunstancia que lo llevó a permanecer vigilado varios meses.
"Creo que lo que pasó fue que se indignó con las caricaturas y actuó por su cuenta", dijo en declaraciones a la cadena de televisión CNN.
"No me parece extraño que eso haya ocurrido. Era un concurso provocador, y es posible que muchas otras personas intensamente devotas del islamismo se hayan sentido ofendida", añadió.
Los atacantes, ambos norteamericanos, fueron identificados como Elton Simpson, de 31 años, y Nadir Soofi, de 34. Ambos compartían vivienda en Phoenix.
De ellos, sólo Simpson tiene algún antecedente policial. En 2010, fue condenado a tres años de libertad condicional por haber mentido al FBI sobre el supuesto motivo de un viaje a África. Se sospechaba que estaba vinculado con el jihadismo, pero el juez determinó que no había evidencia suficiente y sólo lo acusó de haber falseado información.
Soofi, el mayor de los dos, en cambio, no tenía antecedente alguno y el giro que tomó su vida resultó una sorpresa para sus familiares y amigos. "Nunca ninguno de los dos dio muestras de haberse radicalizado", dijeron a The New York Times en la mezquita que frecuentaban.
Lo mismo ocurre con la familia de Simpson, que se mostró tanto o más sorprendida. En un comunicado, aseguró que ignoraba todo cuanto aconteció, lo condenó y mostró solidaridad con los afectados.
"No entendemos cómo pudo pasar esto. Como familia, no perdonamos la violencia y apoyamos a las fuerzas de seguridad de este país, de las que estamos orgullosos", dijeron.
La muestra fue organizada por la American Freedom Defense Initiative (AFDI), un grupo abiertamente antiislámico, que ofreció un premio de 10.000 dólares en un concurso a la mejor caricatura de Mahoma..
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