Las explosiones contra un convoy militar se produjeron cerca de un mercado repleto de gente. Lahore se volvió a convertir ayer en una tragedia, cuatro días después de haber sufrido otra masacre.
"Hemos recuperado las cabezas de los dos kamikazes", declaró el oficial de policía Chaudhry Mohamad Shafiq. "La primera explosión fue débil, se oyeron luego disparos de armas automáticas, e inmediatamente después, otra explosión más potente", agregó Mohamad Bilal, un hombre que acababa de sentarse a la mesa de un restaurante del mercado y fue testigo del atentado.
El lunes, un kamikaze al volante de un coche bomba había pulverizado un inmueble de la policía de Lahore, matando a 15 personas. El edificio era usado por una unidad de la Policía antiterrorista para interrogar sospechosos.
Ese ataque fue reivindicado por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), principal grupo de los insurgentes islamistas, que en diciembre de 2007 se subordinó a Al Qaeda y declaró la yihad contra las autoridades paquistaníes, por apoyar a Estados Unidos en su "guerra contra el terrorismo".
El TTP es el principal responsable de la ola de atentados que en los últimos dos años y medio dejó más de tres mil muertos en este país, que sigue inmerso en un infierno.
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