El atentado que desafió a EE.UU.

Fernando Gonzalez

El domingo se cumplen diez años del atentado terrorista a las torres gemelas de Nueva York.

Inesperado, trágico y multimediático, el choque de dos aviones de línea contra el símbolo arquitectónico de Wall Street, más el que se precipitó sobre el Pentágono y otra nave cuyo objetivo pudo ser la Casa Blanca, conformaron una nueva etapa para el mundo. De la mano de George Bush, Estados Unidos invadió Afganistán e Irak; admitió públicamente el uso de la tortura con los prisioneros y tardó una década en encontrar a Osama Bin Laden en Pakistán para matarlo y anunciarle al planeta que había acabado con el jefe de Al Qaeda.

Durante esta semana, El Cronista publicará una serie de notas para analizar y evaluar estos años en los que la violencia global se fue trasladando a la economía. La crisis financiera de 2008 por la caída de Lehman Brothers y la que ahora se profundiza por la recesión tanto en Europa como en EE.UU. son de alguna manera la consecuencia indeseada que el editor en jefe de Financial Times, Lionel Barber, describe en su magnífica columna de hoy (ver pág. 19).

El periodista británico afirma que “el costo ajustado por inflación de la guerra global fue dos veces el de la Guerra de Vietnam” a fines de los años 70, lo que precipitó el déficit actual de los EE.UU. y amenaza con promover a China como la nueva potencia.

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