Atemorizados, los extranjeros huyen de Tokio

TOKIO.- Compañías aéreas que cancelan vuelos, empresas multinacionales que evacuan a trabajadores, gobiernos que recomiendan a sus ciudadanos salir de las zonas afectadas e incluso embajadas enteras trasladadas de una ciudad a otra...
Ante el dramático aumento de los niveles de radiación en Japón, incluso en Tokio, la comunidad internacional comenzó a tomar todo tipo de medidas preventivas en el devastado archipiélago con el fin de mitigar las consecuencias impredecibles de una eventual catástrofe nuclear.

"China está muy preocupada por la seguridad de sus ciudadanos residentes en Japón", declaró ayer el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Jiang Yu, poco después de que la embajada de su país en Tokio anunciara el inicio de las tareas de evacuación de todos los chinos que residen en las zonas devastadas por el sismo que asoló al nordeste de Japón, donde los índices de radiactividad aumentan peligrosamente.

La embajada publicó en su sitio en Internet un comunicado urgente para confirmar el envío de ómnibus a las cuatro prefecturas afectadas por el terremoto y posterior tsunami del viernes, entre ellas la de Fukushima, donde se encuentra la central nuclear accidentada. "Los ciudadanos serán trasladados directamente a dos aeropuertos, desde donde se los ayudará a viajar a China", precisó la embajada. La agencia semioficial Noticias de China precisó que 33.000 chinos viven en las cinco prefecturas del nordeste de Japón.

En otra señal del temor internacional a raíz de los crecientes niveles de radiación, varias compañías aéreas, incluidas Air China, Lufthansa y la taiwanesa Eva Airways, cancelaron sus vuelos comerciales a Tokio, que con 35 millones de habitantes constituye la ciudad más poblada del mundo.

La compañía Air France, por el contrario, aumentó los vuelos hacia Tokio para repatriar a los franceses que, al igual que miles de extranjeros de todo el mundo, ayer intentaban conseguir un pasaje para dejar la ciudad. Todo el personal de la empresa, sin embargo, fue trasladado a Osaka, 250 kilómetros al sur de Tokio.

Varias embajadas europeas, en tanto, recomendaron a sus empleados y ciudadanos que salieran de las zonas afectadas, especialmente aquellos con familia, mientras que el Ministerio de Exteriores de Austria decidió trasladar temporalmente su embajada de Tokio a Osaka, donde funciona el consulado. "El cambio es efectivo desde hoy [por ayer] y se mantendrá por tiempo indeterminado en función de la situación nuclear", indicó el vocero de Exteriores austríaco, Peter Launsky-Tieffenthal.

"Ante el riesgo de nuevos temblores y la incertidumbre sobre la situación nuclear en Japón, se aconseja a quienes no tengan compromisos impostergables en Tokio abandonar la ciudad por unos días", advirtió la embajada francesa en el país. Según indicó el primer ministro francés, Francois Fillon, 3000 franceses -de un total de 5000 que residen en Japón- ya abandonaron el país desde el viernes.

Los corresponsales

También numerosas compañías multinacionales pidieron a sus trabajadores que dejen Tokio, al igual que un sinfín de medios de comunicación de todo el mundo, que apenas días después de su desembarco masivo en la capital para cubrir el terremoto comenzaron a desplazar a sus respectivos corresponsales hacia localidades más al sur del país, con el propósito de resguardarlos de los focos de radiactividad.

Algunos medios también anunciaron que si bien sus enviados especiales permanecerán por el momento en Tokio para seguir la evolución del desastre, cuentan de manera permanente con reservas en vuelos para abandonar el país en cuanto lo necesiten.

"Creo que todos los que pueden están saliendo del país hoy", dijo Gunta Brunner, un director creativo argentino de 25 años que se preparaba para abordar un vuelo en al aeropuerto de Narita.

La marina estadounidense, por su parte, informó que algunos buques de guerra se desplegarán en la costa oeste de la isla principal nipona, Honshu, en vez de dirigirse a la costa este, como estaba planificado, a causa de "peligros radiológicos y de navegación".

"Hasta ahora, estaba convencida de que debía permanecer en Tokio. Creía que la prensa exageraba las consecuencias del sismo. Pero ya no estoy tan segura. Me parece que es hora de salir de aquí", escribió en su cuenta de Twitter Liezel Strauss, una sudafricana de 32 años, mientras se dirigía al aeropuerto de Tokio.

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