El ataque del domingo sobre blancos sirios de Damasco –atribuido a la aviación de Tel Aviv– desató la condena internacional y de la oposición a Bashar al Assad, así como la alarma en Israel, donde el ejército, que no había confirmado hasta anoche la autoría del bombardeo, se encuentra en alerta máximo.
El ataque del domingo sobre blancos sirios de Damasco –atribuido a la aviación de Tel Aviv– desató la condena internacional y de la oposición a Bashar al Assad, así como la alarma en Israel, donde el ejército, que no había confirmado hasta anoche la autoría del bombardeo, se encuentra en alerta máximo. En las áreas de frontera se desplegaron baterías antimisiles, pero los analistas no esperan un ataque de Siria, cuyo gobierno está desbordado por el conflicto interno. "No soplan vientos de guerra", dijo el general Jair Golan, responsable de la zona norte de Israel.
Sin embargo, existen temores a una reacción de Hezbollah, dado que el ataque israelí habría tenido el objetivo de abortar el suministro de misiles iraníes del tipo Fateh-110 a la milicia libanesa. Teherán desmintió ayer que el arsenal atacado proceda de su país. "Eso es pura propaganda y guerra religiosa, pues Siria no necesita apoyo militar de Irán y puede defenderse por sí sola", dijo Massud Yaveri, vicejefe de las Fuerzas Armadas iraníes.
En Siria, mientras tanto, el principal bloque opositor condenó el ataque del domingo, a través de un comunicado en el que acusó al gobierno de Al Assad de hacer que el ejército sirio esté luchando contra su propio pueblo y, a la vez, de ser demasiado débil para defender el país. "El momento del ataque es sospechoso, pues da al régimen el tiempo suficiente para apartar la atención de los crímenes y las masacres que está cometiendo en la región costera", señaló.
El ataque desató fuertes reacciones de la comunidad internacional e hizo subir los precios del petróleo. Tras la condena del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la Unión Europea dijo ayer que observa "la situación con gran preocupación". China llamó a las partes a salvaguardar la paz y la estabilidad en la región y a evitar cualquier acción que provoque un recalentamiento de la situación. Rusia se mostró también "especialmente preocupada". La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se limitó a expresar preocupación y se abstuvo de criticar a Israel.
A todo esto, el presidente egipcio, Mohamed Mursi, dijo que su país no permitirá que "nadie intervenga para dividir a Siria" y que la solución no pasa por una intervención extranjera. Para Mursi, la división de Siria sería "un peligro para la región, que entraría en una fase de inestabilidad, y un obstáculo para alcanzar la paz en Medio Oriente". «
Efe y dpa
El detalle
Acuerdo opositor
Mursi busca reunir en El Cairo a "todas las fuerzas de la oposición siria para que alcancen un acuerdo entre ellas".



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