El ataque talibán en Kabul deja 21 muertos y muchas dudas

La necesidad de que intervengan las fuerzas de la OTAN para acabar con los integristas mostró la incapacidad de los afganos para garantizar la seguridad por su propia cuenta.
Con un asalto armado contra un hotel de lujo, que desató un combate de varias horas con las fuerzas afganas y de la OTAN, los talibanes dieron en la noche del martes un nuevo y poderoso mensaje. El episodio vivido en Kabul, la capital de Afganistán, se cerró con 21 muertos. Aunque en los últimos tiempos los talibanes ejecutaron varios ataques de este tipo, la toma del hotel Intercontinental siembra dudas sobre la capacidad de los afganos para asumir la seguridad. Las tropas de intervención empezarán a retirarse en pocos días, pero incluso para reprimir un ataque en el medio de la capital, las fuerzas locales tuvieron que pedir ayuda a las soldados de la Alianza Atlántica.

Según el Ministerio del Interior afgano, un comando de nueve talibanes ingresó al hotel, un bastión especialmente vigilado, con chalecos explosivos, armas de fuego y granadas de mano. Las fuerzas de seguridad locales llegaron y cortaron el suministro eléctrico. Un portavoz talibán dijo que los atacantes revisaron el edificio habitación por habitación en busca de extranjeros, una escena de horror para los numerosos occidentales que se alojan en el Interconti, como llaman los afganos al hotel de lujo más antiguo del país, que abrió sus puertas en 1969.

Según la versión del ISAF, el aparato de seguridad dirigido por la OTAN, las tropas locales se vieron superadas y pidieron la intervención de sus helicópteros Black Hawk, que resolvieron todo con un bombardeo que terminó incendiando el techo del hotel. Los francotiradores talibanes que se habían atrincherado allí murieron, y también los demás atacantes. Previamente, según cifras oficiales, habían ejecutado a diez civiles y dos policías. En total, el combate se prolongó por más de cuatro horas. Hasta aquí la información.

El incidente reabre la pregunta de si la policía y el ejército afganos podrán encargarse de la seguridad interna. Los países occidentales que aportan soldados quieren respetar las fechas y acabar lo antes posible una intervención que no cuenta con el apoyo de sus pueblos, cuesta mucho y les está reportando numerosas bajas.

“Este ataque no impedirá que avance el proceso de traspaso”, dijo la ISAF. Desde ayer, funcionarios y diplomáticos extranjeros se esfuerzan por restarle importancia al papel de la OTAN y, a la vez, elogiar con desmesura a las fuerzas locales.

Ahora, el servicio secreto afgano, el NDS, y el Ministerio del Interior investigan cómo fue posible que los agresores hayan podido ingresar al Intercontinental con ropa de combate, pasamontañas y fuertemente armados. Al hotel, que se ubica sobre una colina, se llega por una única calle que tiene varios puestos de vigilancia. La entrada al edificio es controlado por una legión de agentes de seguridad dotada del mejor armamento y de los más sofisticados equipos electrónicos. Ayer, el vocero del NDS, Lutfullag Mashal, admitió lo obvio: “Creemos que hubo una brecha en materia de seguridad”, dijo.<

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