Talibanes dispararon hoy cohetes y fusiles contra la embajada de Estados Unidos, el cuartel general de la OTAN y edificios de gobierno en el centro de Kabul y lanzaron ataques suicidas contra comisarías en otras partes de la ciudad, en una audaz acción que dejó al menos nueve muertos.
La operación en curso, que llegó a menos de un mes de cumplirse diez años del inicio de la invasión de Estados Unidos a Afganistán y dos días después del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, refleja la inestabilidad y violencia que aún sacude al país centroasiático una década después.
El ataque fue el tercero importante en Kabul desde fines de junio y ocurrió dos meses después de que las fuerzas afganas asumieran formalmente las tareas de seguridad en Kabul y otras regiones del país como parte de un plan de transición que prevé la retirada de las fuerzas extranjeras a fines de 2014.
La embajada estadounidense y la misión de la OTAN en Afganistán dijeron ambas que no hubo víctimas entre su personal.
El jefe de policía de Kabul, Mohammed Ayub Salangi, dijo que dos civiles, cuatro miembros de las fuerzas de seguridad afganos y al menos tres de los atacantes murieron en los tiroteos y explosiones registrados durante la acción comando, que comenzó por la mañana y continuaba por la tarde casi cuatro horas después de su inicio.
Salangi agregó que otros 12 civiles y cuatro policías o soldados afganos resultaron heridos.
El presidente afgano, Hamid Karzai, condenó "fuertemente" los atentados coordinados y dijo que no lograrán su objetivo de frustrar el proceso de transferencia de las responsabilidades de seguridad a la policía y las Fuerzas Armadas afganas.
"Por el contrario, (el ataque) más bien reforzará nuestra determinación de asumir la responsabilidad de los asuntos del país", dijo el mandatario en un comunicado.
En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que los "enemigos de Afganistán" intentan sabotear la transición en el país.
La policía de Kabul dijo que el ataque comenzó cuando un grupo de hombres armados copó un edificio en construcción de 13 pisos en la plaza Abdul Hak, a tres cuadras de la embajada de Estados Unidos, desde donde comenzó a disparar cohetes y fusiles contra la sede diplomática y el adyacente cuartel general de la OTAN.
El movimiento talibán dijo en un mensaje de texto enviado a medios de prensa que lanzó un "ataque suicida masivo" contra "instalaciones de inteligencia locales y extranjeras" en Kabul.
Un vocero talibán, Zabiubillah Mujahid, llamó luego por teléfono a la agencia de noticias DPA y otros medios y dijo que los atacantes son 10 milicianos con "diferentes tipos de armas, incluidos chalecos suicidas, pistolas, granadas y lanzaderas de proyectiles de 82mm", informó DPA.
La embajada estadounidense está ubicada sobre los márgenes del barrio de Wazir Akbar Khan, donde se oyeron disparos de armas de fuego y al menos 10 explosiones, al parecer por los cohetes que lanzaban los extremistas. Dentro del barrio, donde se veía una densa nube de humo, se sitúan otras embajadas.
La policía capitalina dijo que del ataque participaron al menos siete insurgentes, cuatro que tomaron el edificio y otros tres que intentaron cometer atentados suicidas en otros lugares de Kabul.
Los tres atacantes suicidas fueron muertos por la policía, uno en la autopista que va al aeropuerto internacional de Kabul y dos que quisieron inmolarse cerca de comisarías en el oeste de la ciudad, entre ellos uno cerca del Parlamento y la embajada rusa, informó DPA.
"La batalla continúa", dijo el vocero del Ministerio del Interior afgano, Sadiq Sadiqi.
Uno de los cohetes cayó en el edificio del canal de televisión privado Tolo TV y otro cerca de un colectivo escolar con varios chicos a bordo, informó la cadena de noticias CNN.
Ambulancias acudían al lugar haciendo sonar sus sirenas, mientras que altavoces transmitían un mensaje en inglés en el que se pedía a los empleados de la embajada estadounidense permanecer dentro del edificio y ponerse a resguardo.
La policía cerró al tránsito todo el perímetro de la plaza Abdul Hak y fuerzas de seguridad afganas disparaban de tanto en tanto contra el edificio donde estaban posicionados los agresores.
El comandante de la Unidad de Respuesta a Crisis de la policía afgana, coronel Ghulam Daoud, dijo un número no determinado de insurgentes están atrincherados en el quinto y sexto piso del edificio en construcción y que las fuerzas de seguridad afganas ya llegaron al cuarto piso.
La violencia creció en los últimos meses en la alguna vez relativamente tranquila Kabul.
El 18 de agosto, un comando suicida talibán atacó durante horas un centro cultural británico y mató a ocho personas.
El 29 de junio, nueve insurgentes armados con chalecos explosivos y fusiles irrumpieron en el Hotel Intercontinental y asesinaron a 12 personas antes de ser muertos por fuerzas afganas y de la OTAN, que debió recurrir al uso de helicópteros.
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