El bombardeo a la cafetería de la Facultad de Arquitectura en Damasco dejó también 20 heridos. Ningún grupo se adjudicó el hecho, pero fuentes oficiales acusan a los insurgentes que intentan derrocar a Al Assad.
Varios proyectiles de mortero cayeron ayer en la cafetería de la Universidad de Damasco y mataron por lo menos a diez personas, además de herir a otras 20 en uno de los ataques más mortíferos contra el régimen del presidente Bashar al Assad. Al mismo tiempo, la ONU dijo ayer que el gobierno sirio confirmó su deseo de cooperar con la misión técnica que investigará el posible uso de armas químicas en el país y confió en que pueda empezar su trabajo "con la mayor celeridad".
Con respecto al ataque, la televisión estatal dijo que las bajas ocurrieron cuando los proyectiles de mortero alcanzaron la cafetería de la Facultad de Arquitectura de la universidad, en el distrito central de Baramkeh. Los insurgentes comenzaron a disparar con morteros contra la capital a principios de este año, y los cañoneos son cada vez más frecuentes en las últimas semanas contra las fuerzas gubernamentales en el este y sur de la ciudad.
La agencia noticiosa oficial SANA dijo en determinado momento que los muertos eran 15, pero posteriormente aclaró que eran diez. Un funcionario sirio, que habló a condición de guardar el anonimato cuando conversó con The Associated Press por no estar autorizado a hacer declaraciones oficiales, dijo que en el ataque resultaron heridas 20 personas.
Nadie se atribuyó la responsabilidad del ataque, ocurrido dos días después de que los insurgentes cañonearon Damasco con morteros, matando por lo menos a tres personas e hiriendo a varias decenas. Los cañoneos no suelen dejar demasiadas víctimas, pero han alterado el aura de normalidad que el gobierno ha tratado de cultivar en la capital. En los últimos días, los insurgentes han llegado a cañonear por primera vez zonas céntricas, una nueva táctica contra el gobierno.
El gobierno atribuyó el ataque a "terroristas", el término que usa para los rebeldes que luchan por derrocar a Assad, y lo calificó de "matanza bárbara". El canal gubernamental de televisión Al-Ikhbariya mostró los restos de una mesa de plástico y sillas destrozadas, vidrios rotos y libros esparcidos en el suelo. Charcos de sangre era visibles en el suelo de la cafetería al aire libre y varios paramédicos intentaban revivir a una joven.
El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, confirmó el ataque y dijo que muchos de los heridos se encontraban en estado crítico.
Por otra parte, el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jaafari, confirmó ayer a la alta representante de la ONU para el Desarme, Angela Kane, el deseo de su gobierno de "cooperar" con la misión y su interés de que se ponga en marcha. El portavoz de la ONU, Martin Nesirky, detalló ante la prensa que Kane entregó al embajador Jaafari una carta dirigida al viceprimer ministro sirio, Kadri Yamil, con los requisitos para que esa misión pueda hacer su trabajo de forma "apropiada, segura y eficiente".
"Ahora tienen que responder a esa carta y después se procederá al envío de la misión con la mayor celeridad", añadió Nesirky, que ya adelantó el miércoles que Siria aceptó el nombramiento del experto sueco Ake Sellström al frente de la misión técnica. En declaraciones a la cadena de radio de la ONU, el científico sueco aseguró este martes que es "cuestión de días" que la misión empiece a trabajar, y adelantó que los preparativos "ya han comenzado". «

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