Un hombre que caminaba por la costa del lago Moreno, fue herido por una jauría que lo atacó de imprevisto. Además, el dueño de los animales apuntó con un arma a uno de los perros y a la víctima, a quien le exigió que se retire del lugar. "Pensé que me mataban" expresó.
Un terrible episodio vivió este domingo un vecino de Bariloche que paseaba por la costa del lago Moreno: una jauría lo atacó y además, el dueño de los animales exhibió un arma y le exigió que se retirara del lugar.
Guillermo Giustozzi, relató a La Mañana de Radio Seis que durante la calurosa tarde, comenzó a caminar por la costa, hacia el hotel que pertenecía a Osplad, y a unos 150 metros del hotel fue sorprendido por cinco perros que lo mordieron fuertemente.
"Entre medio de las retamas salieron cinco perros que se me vinieron al humo y lo primero que hice fue quedarme quieto porque pensé que sino iba a ser peor pero me rodearon y de repente uno me mordió en la ingle izquierda, otro en el gemelo y otro en la parte externa del muslo derecho" dijo.
Según describe, los canes no eran de raza y tenían el tamaño de un ovejero alemán. La víctima, indica que se desplazó hacia el agua para que los perros dejen de morderlo, pero uno de los animales continuó atacándolo. "Pensé que me mataban porque no tenía forma de defenderme" recordó.
"Me soltaron dos y vino entre medio del bosque una persona corriendo con un arma en la mano, gritándole a los perros para que se vayan y al que no me soltaban le acercó el arma a la cabeza y el perro terminó soltándome. Mi pierna también estaba del lado de él" señaló.
"Cuando se fueron los perros, me relajé porque tenía mucha adrenalina, me arrodillé en el lago que se empezó a teñir de rojo y lo primero que hice fue decirle al hombre que me ayude porque me sentía muy mal pero él me trazó con el arma el camino por el que me tenía que retirar porque -le dijo- es propiedad privada".
"Me dolió más éso que la mordedura de los perros" sostuvo Giustozzi, que debió gritar para pedir ayuda y un vecino que se encontraba en la playa, a unos 100 metros lo auxilió. En el hospital zonal debió vacunarse y tomar medicación para evitar futuras infecciones y enfermedades.
Según presume, el hombre armado es el cuidador del hotel, que actualmente sería propiedad del empresario Alan Faena.
"Había escuchado rumores de que no se podia ir, pero supuse que por la costa sí. Doy gracias de que no fui con mis chicos, que los podrían matar o destrozar la cara" advirtió.
Luego de ser atendido en el hospital, Giustozzi se dirigió a la Comisaría para realizar la denuncia, aunque, según describe, no lo trataron cordialmente y le insinuaron que si los perros no son de raza, la denuncia no prospera. "La verdad es que no me trataron muy bien, me dio la sensación que les molestaba que haga una denuncia así" dijo.
"Yo no quiero un resarcimiento económico, quiero que nadie más pase por ésto" concluyó.
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