Al-Assad toma un bastión rebelde clave con el apoyo de Hezbollah

Al-Assad toma un bastión rebelde clave con el apoyo de Hezbollah
El ejército recuperó a sangre y fuego la estratégica ciudad de Al-Qusayr; Israel amenazó con tomar medidas por el fuerte rol en los combates del grupo libanés; temor por una regionalización del conflicto

BEIRUT.- Los temores a una regionalización a gran escala de la guerra civil que ya lleva dos años en Siria se multiplicaron ayer luego de que el movimiento chiita libanés Hezbollah apoyara a las fuerzas leales al régimen de Bashar al-Assad en una ofensiva que les permitió reconquistar ayer la estratégica ciudad de Al-Qusayr, uno de los bastiones emblemáticos de los rebeldes.

"El ejército sirio controla la plaza principal de Al-Qusayr, en el centro de la ciudad , y el ayuntamiento, donde los soldados colocaron la bandera siria", declaró una fuente militar con la condición de anonimato.

Al-Qusayr, de 30.000 habitantes, es considerada una ciudad estratégica por estar ubicada entre Damasco y la costa mediterránea, y muy próxima a la frontera libanesa y a la región de mayoría alauita, la rama del islam que profesa Al-Assad.

Un soldado sirio declaró desde el lugar a la televisión estatal que " los hombres armados [rebeldes] huyeron hacia el Norte". "Avanzaremos en esa dirección para poner fin a la rebelión", añadió. Según el testimonio del militar, el ejército dejó que los civiles abandonaran la ciudad por el frente noroeste, una versión desmentida por activistas de la oposición, que denunciaron un "asfixiante asedio impuesto por el régimen sirio y Hezbollah". Hacía más de un año que los rebeldes resistían los embates del ejército en Al-Qusayr.

En una entrevista concedida a la agencia oficial Télam y al diario Clarín, Al-Assad dijo ayer que "renunciar sería huir", al insistir en su negativa a dejar el poder.

"Soy un presidente elegido y es el pueblo quien decide mi permanencia. Ahora, que alguien diga que el presidente sirio tiene que irse porque Estados Unidos lo quiere o porque los terroristas lo piden es inadmisible", dijo en la entrevista, en la que también negó haber usado armas químicas y puso en duda el balance de muertes que denuncia la oposición.

"Toda muerte es horrible, pero muchos de los muertos de que hablan son extranjeros que vinieron a matar al pueblo sirio", señaló.

El asalto terrestre sobre Al-Qusayr se fraguó ayer tras una serie de ataques aéreos y fuego de artillería. Los combates entre el régimen y los rebeldes en los accesos de entrada a la ciudad se prolongaron durante varias horas. La ofensiva del ejército dejó más de 50 muertos, según el balance del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

"Si el ejército logra tomar el control total de Al-Qusayr, toda la provincia de Homs caerá en manos del régimen", dijo Rami Abdel Rahman, director del OSDH. Según Abdel Rahman, los milicianos de Hezbollah, aliados de Al-Assad, "desempeñaron un rol central en la batalla".

Esa denuncia llevó a Israel, enemigo declarado de Hezbollah, a amenazar con tomar medidas para controlar a las milicias, lo que deja en evidencia el riesgo latente de un conflicto a escala regional. "Será necesario hacer todo lo posible para impedir que armas sofisticadas lleguen a Hezbollah", reiteró ayer el premier israelí, Benjamin Netanyahu.

Según el diario británico Sunday Times, satélites occidentales comprobaron que baterías de misiles tierra-tierra Tishreen del régimen sirio apuntan contra el territorio judío. En las últimas semanas, la aviación israelí destruyó en Siria un cargamento de armas destinado a Hezbollah y un centro de investigación militar.

Por otro lado, el Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición nacional de la oposición, denunció los intentos del régimen por "borrar la ciudad [de Al-Qusayr] y a sus habitantes del mapa", y llamó a una reunión de urgencia de la Liga Árabe.

Para intentar resolver el conflicto, la comunidad internacional intenta organizar en junio en Ginebra una conferencia de paz que congregue a las grandes potencias, los países árabes, la oposición y el régimen. Esa conferencia debería basarse en la "Declaración de Ginebra", firmada por las grandes potencias en junio de 2012 y que prevé el final de la violencia y un gobierno de transición, aunque no hace referencia a la suerte de Al-Assad, principal punto de discordia entre rusos y norteamericanos.

El Kremlin, gran aliado de Al-Assad, a quien proporciona armas, aboga por su mantenimiento hasta la celebración de elecciones, mientras que la Casa Blanca reclamó en varias ocasiones su partida.

Según el OSDH, unas 94.000 personas murieron en el conflicto sirio desde que estalló en marzo de 2011 como una revuelta pacífica.

El régimen sirio recupera la iniciativa

La toma de Al-Qusayr reforzó la posición de Al-Assad

Al-Qusayr, un enclave estratégico

Ubicada entre Damasco y la costa mediterránea, a pocos kilómetros de la frontera libanesa, Al-Qusayr es considerada un enclave estratégico por las partes en conflicto. Los rebeldes llevaban más de un año resistiendo las embestidas del ejército

El rol de Hezbollah, decisivo en la batalla

Según denunciaron activistas de la oposición, el rol del grupo chiita libanés Hezbollah, aliado de Al-Assad, fue decisivo en la toma de Al-Qusayr por parte de las tropas del régimen, que ahora proseguirán su avance hacia el norte del país

Temor a un conflicto la escala regional

La irrupción de Hezbollah en la guerra siria puso en alerta a Israel, que ayer amenazó con tomar medidas para frenar a la milicia libanesa, uno de sus enemigos históricos. Los temores a una regionalización del conflicto se intensificaron

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