Indignación de la comunidad internacional y de la oposición por lo que se considera una farsa democrática
El presidente del Parlamento, Mohammed al-Laham, anunció ayer que los comicios se realizarán el 3 de junio, desde las 7 hasta las 19 locales. "Fijo la fecha de la elección de un presidente para la República Árabe Siria (...) para los ciudadanos que viven en Siria el martes 3 de junio", anunció Al-Laham durante una reunión solemne del órgano legislativo a la que asistieron el primer ministro Wael al-Halqi y otros miembros del gabinete.
La presentación de candidaturas se hará a partir hoy y hasta el 1° de mayo ante el Alto Tribunal Constitucional.
La nueva Constitución siria aprobada en 2012 permite por primera vez que se presenten varios candidatos. Pero, en realidad, las condiciones exigidas limitan considerablemente el número de los postulantes.
Según las cláusulas aprobadas por el Parlamento el 14 de marzo, el futuro presidente debe haber vivido en Siria en forma continua durante los diez últimos años. Además, todo candidato a la presidencial deberá obtener el apoyo de por lo menos 35 diputados de los 250 que tiene el Parlamento, una de las instituciones que se han mantenido fieles al régimen en estos tres años de guerra civil.
Estos requisitos hacen casi imposible la candidatura de un opositor del exterior y muy difícil la de un disidente interno.
Los sirios que estén en el extranjero podrán votar en las embajadas y consulados en el exterior el próximo 28 de mayo durante las mismas horas.
Hasta ahora, Bashar, así como su padre Hafez, había sido elegido por referéndum. El actual presidente, como candidato único, fue elegido para un mandato de siete años por referéndum con el 97,29% de los votos en 2000, y fue reelegido en 2007 con el 97,62% de los votos.
RECHAZO
Las reacciones de rechazo, tanto de la comunidad internacional como de los exiliados, no se hicieron esperar. La Coalición Nacional Siria, principal alianza política opositora, repudió la convocatoria de elecciones y adelantó que no las reconocerá.
El dirigente Monzer Akbik dijo que Al-Assad "se encuentra en un estado de negación y separación total de la realidad. Estas elecciones van a ser un teatro".
El gobierno británico, en tanto, estimó que los comicios sólo servirán para reforzar el poder de Al-Assad y no tendrán ningún valor. "Los planes de Al-Assad de realizar elecciones están concebidos únicamente para reforzar su dictadura", dijo en un comunicado Mark Simmonds, secretario de Estado de la cancillería.
Los círculos diplomáticos occidentales y los opositores exigen la creación de un gobierno transitorio en Siria sin la participación de Al-Assad que luego lleve a la normalización democrática del país, uno de los planteos que llevaron al fracaso las negociaciones de Ginebra entre el régimen y los sectores disidentes en febrero pasado.
Sin embargo, el principal interrogante es cómo se organizarán unas elecciones en un país devastado por una guerra que causó más de 150.000 muertos en tres años y donde aún hay zonas en manos de los grupos rebeldes.
Se espera que en los próximos días Al-Assad presente formalmente su candidatura a la presidencia, mientras recorre las zonas recuperadas por sus fuerzas armadas a modo de precampaña electoral.
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