El mandatario los calificó de "terroristas" y de ser "marionetas de Occidente". Propuso reformas en el gobierno que se harían en tres fases. La Unión Europea y Estados Unidos descalificaron el discurso y volvieron a exigirle que renuncie.
En su primer discurso público desde junio del año pasado, el presidente sirio Bashar al Assad excluyó de una hipotética solución política a los rebeldes que intentan derrocarlo a quienes consideró "terroristas" y "marionetas de Occidente". Las palabras del mandatario llegaron rápidamente a los oídos de la comunidad internacional que, a través de la Unión Europea y Estados Unidos, condenó los dichos de Al Assad y pidió nuevamente por su renuncia.
En la disertación televisiva pronunciada desde Damasco, el presidente sostuvo que los rebeldes que se enfrentan a sus tropas son "terroristas" y "criminales" que albergan la ideología extremista de Al Qaeda. "Estos son los enemigos del pueblo, los enemigos de Alá. Lo llaman revolución pero no tiene nada que ver con una revolución. Una revolución necesita pensadores. Esos son un puñado de criminales", afirmó Al Assad.
Como en ocasiones anteriores, el mandatario dejó en claro que no piensa abandonar el poder. Además, exigió a Occidente y a los Estados árabes que dejen de ayudar a los rebeldes, y sostuvo que Siria se enfrenta a una "guerra externa". También agradeció el apoyo de los gobiernos de Rusia, China e Irán, que rechazan una intervención extranjera.
El discurso del presidente también estuvo enfocado en el futuro del país árabe. Al Assad prometió una reconciliación nacional y una serie de reformas para los sirios que "no traicionaron" a su país. Entre los cambios anunciados por el mandatario se encuentra la elaboración de una nueva Constitución, la apertura del diálogo nacional, la formación de un gobierno de consenso y la liberación de presos políticos (ver recuadro).
Además, afirmó que el ejército nacional está dispuesto a un alto el fuego, siempre y cuando cese el suministro de armas y el apoyo financiero a los "terroristas". "Mantendremos un diálogo con cualquiera que discrepe mientras sus principios estén basados en el patriotismo", concluyó el presidente sirio.
Tras su discurso, desde la Unión Europea salieron al cruce de Al Assad, a quien le exigieron que presente su renuncia "para consentir una transición política". "Evaluaremos atentamente si en el discurso de Assad hay alguna novedad, pero seguimos considerando que debe renunciar y dar paso hacia una transición política", advirtió Catherine Ashton, Alta Representante de Política Exterior y Seguridad de la UE.
En la misma línea se pronunciaron desde Estados Unidos, donde consideraron que Al Assad está "fuera de toda realidad". "El discurso de hoy es el enésimo intento del régimen para permanecer atado al poder y no hace nada para avanzar en el progreso del pueblo sirio hacia una transición política. Assad ha perdido legitimidad, debe retirarse para permitir una solución", dijo Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado.
Los grupos opositores al gobierno sirio también se refirieron críticamente al discurso del presidente. "No hay ninguna posibilidad de llegar a una solución en Siria con este régimen en el poder. Al Assad y sus funcionarios siguen viviendo fuera de la realidad", dijo Rami Abdel Rahman, jefe del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un organismo opositor con sede en Londres. «
Ansa, dpa y Efe
el enésimo plan de pacificación
En el discurso televisivo ofrecido ayer por Bashar al Assad, el presidente sirio anunció el lanzamiento de una nueva propuesta política, que implicará cambios y reformas al interior del gobierno. El plan contempla tres fases distintas. En primer lugar, se prevé la detención de las operaciones del ejército sirio, siempre y cuando cese el suministro de armas y el apoyo financiero a los rebeldes por parte de las potencias extranjeras.
Una vez alcanzado un mecanismo para aplicar el cese de la violencia, se convocará a una conferencia global. Así, se abrirá la segunda fase de la hoja de ruta, en la que se prevé un diálogo nacional, la elaboración de una nueva Constitución y la formación de un amplio gobierno de consenso.
Ese nuevo Ejecutivo prepararía las elecciones parlamentarias, que darán paso a la tercera fase, en la que se concederá una amnistía general y comenzará a rehabilitarse la infraestructura dañada en el país.
La oposición, sin embargo, ya rechazó tajantemente la iniciativa de Al Assad, a la que considera “una regresión respecto a sus compromisos anteriores

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