Asoma otro condicionamiento para la manzana del Córdoba

El Concejo Deliberante debate una iniciativa que obliga a que el proyecto arquitectónico sea avalado por el cuerpo. Sin avances para liberar la intervención del subsuelo.
Luego de varias discusiones y acusaciones cruzadas, finalmente ayer la comisión de Desarrollo Urbano del Concejo Deliberante aprobó un proyecto para que toda intervención en la manzana histórica del Banco de Córdoba sea previamente avalada por ese cuerpo.

En rigor, la iniciativa del radicalismo es para que las nuevas edificaciones en el casco céntrico pasen por autorización de las direcciones de Urbanismo y de Obras Privadas y Uso del Suelo.

Esas dependencias deberían elaborar un informe para la Secretaría de Desarrollo Urbano cuando se trate de obras que impliquen variaciones en las “dimensiones máximas de altura y retiros” en parcelas que colinden con edificaciones materializadas o con inmuebles del patrimonio arquitectónico.

También para el caso de lotes “atípicos”, cuya intervención debería adecuarse a condiciones ambientales y paisajísticas. En el caso de 42 manzanas céntricas, “la autorización dispuesta deberá ser previamente ad referéndum del Concejo”. El radicalismo pidió que el proyecto sea tratado hoy sobre tablas.

Impacto. La concejala Olga Riutort, autora del proyecto, reiteró que no están “en contra de los desarrollistas”, pero insistió en la necesidad de respetar ciertos límites. En su momento, la edila había instado a respetar las alturas máximas en relación con el patrimonio cultural y arquitectónico del área, como la Catedral.

Aunque aún no se conocen las características del único proyecto en carrera para la refuncionalización de la manzana histórica del banco, sus autores (grupos Edisur y Miterra) se expresaron a favor de la participación del Concejo.

Horacio Parga, de Edisur, señaló que “cualquier intervención tiene que estar de acuerdo a las ordenanzas” y avaló “discutir los puntos de vista de las alturas, sin que ello implique determinarlas en forma caprichosa”. En tal sentido, advirtió que frente a la manzana histórica está, por ejemplo, el edificio Saint Michel, que tiene 20 pisos. “Me parece que tiene que haber racionalidad y que deberían discutirse los pro y los contra”, agregó.

Por su parte, Carlos Comba, de Miterra, acordó en que “un proyecto de semejante envergadura tiene que pasar por el Concejo”. Y agregó: “Estamos convencidos que nuestra propuesta es buena y será beneficiosa para la ciudad”.

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