Un estudio, conocido como FLAME, fue publicado recientemente por la prestigiosa revista cientítica The New England Journal of Medicine y, según los expertos, podría ser importante para un cambio en el futuro abordaje y tratamiento de la EPOC.
Esta investigación confirmó que el tratamiento de la EPOC que más reduce las exacerbaciones -que son los episodios agudos de empeoramiento del cuadro- y que mejora más la calidad de vida del paciente, permitiendo que retome actividades cotidianas, no es el que la comunidad médica indica habitualmente.
Por eso, se espera que los resultados de este estudio generen gran impacto a la hora de decidir la terapéutica farmacológica más apropiada para personas con EPOC.
Asma. “El asma es una enfermedad inflamatoria con una base alérgica muy importante pero no exclusivamente alérgica”, adelanta el doctor Germán Bertolot, neumonólogo.
Como desencadenante, según indica el profesional, existen muchos otros factores tales como el ejercicio, las emociones (enojarse, discutir o reirse a carcajadas); otros desencadenantes como el medio ambiente, el frío, el calor, la temperatura, la humedad, los químicos como el tabaco propio, el tabaco ajeno, desodorantes de ambiente, perfumes, etc.
”Luego están los alergenos, plantas, caspa y pelo de animales, ácaros, proteínas de las patas de las cucarachas, son todos desencadenantes pero tenés que tener una base personal que te favorece a hacer esa respuesta exagerada al medio externo. Esa base genética la tenemos entre el 10 y el 15% de la población”, destaca.
En cuanto a su tratamiento, “el asma, como enfermedad inflamatoria siempre requiere corticoides para su tratamiento, como prevención. Se llama tratamiento preventivo que es una forma de que la enfermedad no afecte al paciente. Porque el objetivo con el asma no es quitar los síntomas cuando aparecen sino que el objetivo fundamentalmente es que no afecte”, explica el Dr. Bertolot.
Como es una enfermedad incurable, siempre se apunta a que el paciente pueda hacer una vida absolutamente normal, pero no a curar la enfermedad.
“Podemos tener una cura clínica, podemos no tener síntomas pero siempre tenemos esa posibilidad de responder al medio ambiente. Los tratamientos actualmente son absolutamente seguros, muy fáciles de usar y están más que comprobados”.
Hay diferentes formas de asma y Bertolot destaca una tendencia a que los varones la desarrollen en edades menores y las mujeres en edades mayores. “En la adolescencia se equipara y a partir de allí se da más en mujeres, antes de eso, más los varones”.
EPOC. El Epoc también es una enfermedad que posee un compromiso bronquial y una inflamación bronquial pero se da con otras células.
“El asma se inflama, sobre todo por eosinófilos y el EPOC especialmente por neutrófilos”, explica el Dr. Bertolot.
El asma tiene una carga genética y desencadenantes medioambientales, mientras que el EPOC si bien tiene posiblemente una carga genética, muestra una predisposición a desarrollarla, aunque tiene que ver más con un tóxico que hace que la enfermedad se instale. Y en el 90% de los casos, es el tabaco.
También hay otros desencadenantes como el humo de leña, la biomasa –polusión ambiental-, algunos elementos laborales y elementos que no están del todo claros que serían otros tóxicos del medio ambiente.
La importancia de diferenciar estas enfermedades yace en la búsqueda del mejor tratamiento para apuntar a la calidad de vida del paciente y evitar también riesgos.
“Por muchos años usamos corticoides como tratamiento de una enfermedad similar pero hoy se sabe que salvo algunos casos de enfermedades muy severas, el corticoides favorece el desarrollo de neumonías”.
Según se desprende, así como en el asma es mejor o indispensable poner corticoides en el tratamiento preventivo, en el Epoc es mejor no utilizar corticoides en el tratamiento preventivo. “Sí se usan corticoides sistémicos –comprimidos por boca o inyectables-, en las crisis, en las dos enfermedades”, aclara el médico.
Si está claro que el EPOC compone una enfermedad más amplia que el asma, una enfermedad multisistémica.
“Un paciente EPOC”, explica Bertolot, “tiene más chances de cáncer de pulmón, más chances de enfermedad cardíaca, más chance de enfermedad metabólica, más chance de osteoporosis”.
Ambas son enfermedades con compromiso bronquial, las dos requieren broncodilatación pero en los últimos años se ha separado bastante genéticamente una de otra y ha repercutido en el tratamiento.
“En estos momentos los tratamientos se han diferenciado”, indica Bertolot. “Los corticoides en una son claramente indicados y en la otra están contra indicados en enfermedad leve a moderada”.
EPOC AR. La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria está llevando adelante un trabajo denominado Epoc Ar, junto con el Ministerio de Salud, en diferentes ciudades como Mendoza, Córdoba, La Plata.
“Ahí estamos teniendo datos bastante interesantes de la carga de EPOC en nuestro país porque es muy variable a otras ciudades de Latinoamérica. Por ejemplo, en el Distrito Federal de Méjico, con mucha polución ambiental ha tenido menos carga de la enfermedad que Uruguay, Montevideo. Estamos viendo nuestros propios datos pero sería aproximadamente un 10% de la población la que en general tendría EPOC”.
La cuestión destacable es que la mayoría no tiene diagnóstico.
“Es porque no se hacen espirometrías y se suele consultar en estadíos muy avanzados, cuando la enfermedad está pasando de moderada a severa, o sea que el paciente perdió alrededor del 50% de la capacidad pulmonar”, indica el profesional.
“Se conoce que en el asma, entre el 10 y el 15% de la población tiene esta respuesta exagerada al medio externo, y pueden desarrollar broncoespasmo dentro del contexto de alergia por llamarlo de alguna forma. Dentro del contexto porque también tenemos alergia ocular, goteo nasal, estornudos, rinitis atópica, goteo por la garganta de mucosidad que viene de los senos paranasales. La mayoría de los pacientes tienen esta alergia nasal y picazón en los oídos, en los ojos, y todo la misma respuesta al medio ambiente”.
Dentro del tratamiento, ambas enfermedades requieren que el paciente tenga la cobertura de vacunas porque tener estas enfermedades constituyen factores de riesgo aumentados.
El Epoc tiene más riesgo de neumonía; el asma más riesgo de enfermedad neumocóxica pero fundamentalmente se debe tener la vacuna antigripal.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) afecta a aproximadamente 210 millones de personas en el mundo y es la tercera causa de muerte a nivel mundial. Es una enfermedad progresiva y puede poner en riesgo la vida del paciente.
Asma EPOC. “Hay un tercer cuadro, dentro de los fenotipos del EPOC, como pacientes que se internan a cada rato, otros no, algunos tienen EPOC y tienen apnea de sueño, otros no”, explica Bertolot. “Son fenotipos, subgrupos dentro del EPOC y hay uno que se denomina Asma EPOC, el caso de un paciente que de joven fue asmático y agregó el tóxico del cigarrillo y después desarrolla EPOC asociado. Ese paciente tiene condiciones de las dos enfermedades. No es el EPOC puro, no es el asmático puro. Entonces posiblemente el paciente requiera corticoides como un asmático pero tenga todas las complicaciones del EPOC, enfermedad cardíaca, pérdida de músculo, entre otros”.
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