A fines del mes de julio, el Municipio de Hurlingham inició un plan integral de recambio de luminarias bajo la supervisión de la Dirección General de Servicios Públicos, y fue anunciado como “un proyecto a gran escala y de suma importancia para brindarle seguridad y bienestar a los vecinos”, según las palabras del intendente Luis Acuña.
Pero a pocos meses de su implementación, la falla del servicio es notoria, ya que se han colocado luces para veredas en las calles. ¿Qué significa esto?, que la intensidad de la luz no logra cumplir con los estándares requeridos.
Los focos que se han colocado para cubrir las calzadas tienen como objetivo en su fabricación iluminar veredas desde una altura menor, como ocurre en todos los municipios donde fueron instalados, de este modo, el haz de luz que generan sobre el asfalto termina siendo escaso.
Este recambio había sido autorizado por el Concejo Deliberante en la sesión del 6 de diciembre de 2013, donde el legislativo aprobó la creación de una contribución especial por reconversión de luminarias.
En aquel momento, el Frente para la Victoria se opuso a la iniciativa alegando que en Hurlingham ya se cobra una contribución para luminarias a través de la Tasa de Servicios Generales. “El Municipio no tiene la atribución de cobrar dos veces el mismo fondo”, argumentó aquella vez Adrián Eslaiman.

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