El intendente Francisco Torroba calculó que este año se licitaría, ya que figura en el presupuesto del Gobierno Provincial.
Los vecinos de la zona insisten desde hace tiempo para que de una vez la obra se licite y se realice. Oscar Domínguez, vocero de un nutrido grupo de residentes en ese sector de la ciudad, repitió en las últimas horas el reclamo.
Torroba dijo que la obra “ha sido diseñada, aprobada en el Concejo y a su vez los equipos técnicos introdujeron alguna modificación. Creo que se va a licitar este año, aunque no puedo fijar una posición definitiva sobre el Gobierno Provincial, pero está incluida en el presupuesto”.
La obra se viene prometiendo desde hace largo tiempo. Un acta del 28 de mayo del año 2009 dio cuenta de la aprobación formal de un convenio entre la Dirección Nacional de Vialidad y el Gobierno Provincial (a su vez ese acuerdo es del 15 de diciembre de 2008), en el que se establece la necesidad de la obra y se asume el compromiso de delegar a Vialidad Provincial las obras de pavimentación.
Los vecinos, a su vez, entregaron en marzo del año pasado notas al gobernador Oscar Mario Jorge, al intendente Francisco Torroba y a los concejales.
La obra es largamente esperada por los vecinos del Plan 3000 y las zonas aledañas, que ven anegadas sus calles cuando llueve. La pavimentación de la Pilcomayo les traería un principio de solución.
El reclamo de los frentistas de la Pilcomayo es en el marco de la remodelación de la avenida Circunvalación Santiago Marzo, en el tramo comprendido entre las calles Raúl B. Díaz y Stieben.
Las notas las presentaron más de cien frentistas.
“La promesa era que se iba a comenzar con la obra antes de que finalice 2009, pero no pasó nada. Después dijeron que lo iban a hacer en febrero, pero tampoco comenzaron”, dijo Oscar Domínguez, vocero del grupo.
En la nota remitida al municipio, los vecinos explican que la calle, al no tener asfalto, “comienza a generar ciertas molestias, como por ejemplo: el polvo convertido en talco permanente ocasiona molestias en la vista y las vías respiratorias; el ingreso de tierra dentro de las habitaciones daña considerablemente el mobiliario, los electrodomésticos y ni hablar de las computadoras y otros artefactos; no hay un riego acorde a las exigencias del tránsito permanente; el daño del movimiento del suelo que produce el tránsito pesado; la falta de un control de tránsito, una señalización y un ordenamiento vehicular generan riesgos innecesarios cuando comienza el período escolar; la falta de control de los micros de la línea Plaza en los horarios pico, excediendo el transporte público la cantidad de pasajeros permitidos por ley, que incluye a menores en edad escolar”.


Comentá la nota