Asesinaron en Rosario a un comisario que combatió a los narcos

Asesinaron en Rosario a un comisario que combatió a los narcos

En un intento de robo en el local de su hijo, recibió dos balazos y luego lo remataron a quemarropa

La tarde apacible y soleada de otoño se quebró en 1000 pedazos cuando dos jóvenes armados irrumpieron en un local de cobranzas de Pago Fácil. El jefe de Unidades Especiales de la policía de esta ciudad, Guillermo Morgans, estaba en el negocio junto con su hijo, uno de los dueños del local. El comisario principal, que estaba de civil, no soportó que los ladrones ataran a su hijo con precintos y lo arrastraran hacia la parte de atrás. Sacó su arma reglamentaria y se tiroteó con los asaltantes, quien tras recibir un disparo en un hombro y otro en un omóplato, lo remataron de un tiro en la cabeza a muy corta distancia.

Los delincuentes huyeron y ni siquiera se llevaron el dinero que había en la caja registradora, algo que deja un punto oscuro en la trama de un simple robo.

Morgans, de 44 años y con 24 de servicio, estaba al frente de la brigada de Unidades Especiales desde el 23 de febrero de 2013, cuando se produjeron cambios en la conducción de la Unidad Regional II y se reactivó la causa de "los Monos".

Este oficial había pasado por varias áreas de la policía, donde fue jefe de la seccional 7a., inspector de la zona 2º y titular de Seguridad Personal. Era un policía de buen diálogo con la conducción del Ministerio de Seguridad. Unas horas después de enterarse del crimen, el titular de la cartera Raúl Lamberto lamentó el homicidio del jefe policial al que describió como "uno de los más importantes investigadores de la policía".

Hacía sólo unos meses que Morgans había ayudado a su hijo Leo a instalar un local de Pago Fácil en Rodríguez 219, a unos metros del Colegio San Patricio, en el macrocentro. Ayer, después del mediodía, decidió reunirse con su socio -otro integrante de la fuerza- y su hijo.

Poco después de las 15, el comisario principal estacionó su camioneta Toyota Hilux negra frente al local y unos minutos después -según informaron los investigadores- irrumpieron en el negocio dos jóvenes armados y a cara descubierta.

Por lo que pudieron reconstruir los fiscales a cargo de la investigación, los asaltantes sacaron sus armas y apuntaron a Guillermo y Leo Morgans. Les exigieron que entregaran todo el dinero de la caja.

Ayer era un día de vencimientos de impuestos y servicios, por lo que la recaudación era buena. Pero en la caja había menos de 1000 pesos porque el dinero que va ingresando es depositado en una caja fuerte sin llave.

Los ladrones obligaron al jefe policial y a su hijo, según señaló el fiscal Florentino Malaponte, a ir hacia la parte trasera del local comercial, donde decidieron atar con precintos de plástico a Leo.

TIROTEO Y MUERTE

En ese momento, de acuerdo con la reconstrucción que pudieron realizar los investigadores, Guillermo Morgans reaccionó y sacó su arma reglamentaria. E inmediatamente se empezó a tirotear con los dos ladrones. Su hijo estaba tirado en el suelo, con sus manos atadas. Y no pudo hacer nada.

El policía sufrió dos heridas de bala, una en el hombro y otra en el omóplato, y cuando estaba tendido en el piso fue rematado de un disparo en la cabeza a muy corta distancia. Las marcas de pólvora dejaron marcas en su rostro, por lo que se sospecha que los asesinos le apoyaron la pistola en la cabeza y dispararon.

"El tiro que tiene el comisario Morgans en la cabeza fue el que le ocasionó la muerte inmediata", confirmó Malaponte. El funcionario judicial apuntó que se están inspeccionando las cámaras de videovigilancia que están en la zona, así como los registros fílmicos del Colegio San Patricio. Las imágenes van a ser clave en la investigación porque -según describió el hijo del comisario principal- los asaltantes ingresaron en el local a cara descubierta.

Después de cometer el crimen, los dos jóvenes huyeron. Pero no se llevaron el dinero que presuntamente habían ido a buscar. La plata quedó en la caja, algo que confirmó ayer a la nacion el fiscal Regional de Rosario, Jorge Baclini.

El funcionario judicial explicó que, hasta anoche, no había registrado detenciones por el homicidio de Morgans y que por ahora el caso es investigado como un homicidio en ocasión de robo.

Las fuentes judiciales interpretan que ante el crimen del comisario los asaltantes decidieron escapar sin importarles el dinero. Anoche surgieron varias versiones en las filas policiales que abrían ciertas sospechas sobre el móvil del asesinato.

El crimen de Morgans provocó un fuerte impacto en el gobierno de Santa Fe y en el interior de la policía, que atraviesa un momento particular con 2000 gendarmes que ocuparon el territorio desde el 9 de abril pasado ante la espiral de violencia que la fuerza de seguridad provincial no pudo contener.

Unos minutos después de que trascendiera el homicidio, gran parte de los jefes policiales y uniformados de distintas áreas de la fuerza concurrieron al lugar del crimen, donde estaban quebrados en lágrimas los familiares del jefe de la Brigada de Unidades Especiales.

UN JEFE POLICIAL MUY RESPETADO

Guillermo Morgans, comisario asesinado, de 44 años

Llevaba 24 años de servicio y era muy respetado. Era jefe de la brigada de Unidades Especiales desde febrero de 2013, al realizarse cambios en la conducción de la Unidad Regional II y al reactivarse la causa de los Monos, la banda narco más peligrosa de Rosario.

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