Aseguran que Ragonese era víctima de “malos tratos” y reaccionó “por instinto”

En la nueva jornada de debate por el homicidio de Maximiliano Pérez (32), los peritos confirmaron que la joven Romina Ragnonese era víctima de violencia de género y, alcoholizada, se defendió de un inminente ataque sexual.

 

En la segunda jornada de debate contra Romina Ragonese, la joven que mató a su pareja Maximiliano Pérez, el psiquiatra fue contundente al indicar que la joven padecía “malos tratos físicos, psicológicos y sexuales”. La fatídica noche los dos jóvenes estaban alcoholizados y, según indicó el mismo profesional, la chica “desinhibida” por el consumo de bebidas “reaccionó instintivamente” ante un nuevo ataque sexual.

La declaración de los peritos psiquiatra y forense inclinaron hoy la balanza hacia la Defensa de Romina Ragonese, que tratará de atenuar la pena en expectativa por considerar que actuó bajo “emoción violenta”, por el maltrato no solo ocurrido en la madrugada del 27 de abril de 2013, sino que desde hace años soportaba.  “Sabía que esto iba a terminar mal, pero estaba segura de que iba a ser yo”, le dijo la joven al psiquiatra José Marcos Koncurat, quien ayer en el debate reprodujo los dichos y afirmó que esas palabras de la homicida son “el resumen literal más que apropiado”.

La segunda jornada de debate comenzó a las 9 de la mañana con la declaración de dos vecinas del domicilio El Molino donde ocurrieron los hechos. Ninguna de las mujeres hizo un aporte sustancial al proceso. Indicaron que vieron a Ragonese con la ropa cubierta de sangre y pidiendo una ambulancia, mientras gritaba “lo maté”.

Luego declaró el perito bioquímico Daniel Paolicci, quien confirmó que los dos jóvenes estaban alcoholizados en el momento del homicidio. Dijo que Ragonese tenía 1,88 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que Maximiliano Pérez tenía 1,97.

El bioquímico Paolicci confirmó que víctima y victimario estaban alcoholizados.

Tras un cuarto intermedio, prestó declaración ante el Tribunal integrado por los jueces Losi, Pellegrino y Alonso, el médico forense Graciano Masso. Por las características de la lesión mortal, el perito confirmó que la chica tomó el cuchillo en una acción rápida de defensa.

El médico aclaró que no pudo revisar por completo el cuerpo de Ragonese, que estaba cubierto en sangre, porque debía tomar muestras de dicha sustancia para analizar. Pero confirmó que la chica presentaba “hematoma en ojo izquierdo, una herida superficial en el cuello y otra herida corto punzante en el lado izquierdo del torax”, mientras que también ratificó “aliento etílico”.

En cuanto a la autopsia del cuerpo de Pérez, relató que el muchacho tenía colocado solo calzoncillos y presentaba “heridas defensivas” en mano izquierda y una ceja. La herida mortal provocada con un cuchillo fue en el torax, donde el filo del cuchillo “hacia arriba” ingresó hasta el corazón. El detalle de la ubicación de la hoja del cuchillo brindó a los investigadores la señal que la chica no preparó el ataque, sino que tomó el arma blanca y arremetió contra Pérez.

Psiquiatra

El más contundente de los testimonios escuchados ayer en la sala de audiencias fue el del psiquiatra José Marcos Koncurat. El profesional, en síntesis, ubicó a la acusada como una víctima de violencia “física, psicológica y sexual”, que “desinhibida” por el consumo de alcohol reaccionó ante un nuevo ataque.

Koncurat en su informe reveló que Ragonese “presenta un trastorno de ansiedad relacionado con los malos tratos recibidos durante años”. Y señaló que “al momento de los hechos presentó un intenso estado emocional, con un trastorno incompleto de estado de conciencia”.

El trabajo del psiquiatra José Marcos Koncurat debilitó la estrategia de la Fiscalía, que pretende una condena alta.

Ante preguntas del fiscal Alejandro Gilardenghi, el profesional agregó que la imputada “tiene un estado de alteración de la memoria de tipo lagunar, un estado típicamente asociado a estados emocionales muy intensos”. Y remarcó en este caso de homicidio “la presencia de dos fenómenos: uno de ellos es la ingesta de alcohol como favorecedor de conductas impulsivas, y fundamentalmente, la presencia del estado emocional”.

Explicó luego que Ragonese “fue víctima de malos tratos durante mucho tiempo. Incluye una variedad bastante amplia de malos tratos, que van desde lo físico, lo psicológico, e inclusive lo sexual, de lo cual hay manifestaciones claras”.

Koncurat indicó que la homicida recuerda “a medias” lo ocurrido en la noche del hecho, y esa falta de memoria, indicó el psiquiatra, “se manifiesta como la sensación inminente de que va a ser víctima de un nuevo episodio de violencia. Mi opinión profesional es que esto es lo que desencadeno ese estado emocional al momento de los hechos”, ratificó.

Destacó también el profesional que la joven hacia un mes que se encontraba en Pico, en “un medio que le era ajeno y donde sabía que no podía pedir ayuda”.

Ataque y defensa

El perito también explicó la existencia de heridas viejas en las piernas de Ragonese, que serían claros indicios de ataques sexuales. Habló de actos sexuales concretos, no consentidos, que son “una expresión mayor de violencia en la relación”.

Luego el defensor Armando Agüero citó una frase de la joven Ragonese, donde indicó que “sabía que esto iba a terminar mal, pero estaba segura de que iba a ser yo”. Koncurat respondió que esos dichos de la homicida son “el resumen literal más que apropiado”

Agregó luego que “no existió una completa falta de control sobre la conducta, si no que esta conducta obedeció a la desinhibición de conductas instintivas, en este caso, específicamente defensiva”. Y remarcó que la joven “se defendió de determinada manera de un modo instintivo, no pudiendo utilizar otros medios digamos para lograr una defensa más adecuada, que amen de eso, no estaban dadas”.

“La defensa fue completamente instintiva sin pensar demasiado lo que estaba haciendo”, concluyó el psiquiatra José Marcos Koncurat.

La última jornada de debate se programó para el próximo jueves a partir de las 9 horas.

 

 

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