Le aseguran al paciente que está todo cubierto, pero en los papeles le advierten que debe llevar dinero

El organismo que conduce Arturo Aguirre, a pesar de que supuestamente cubre todo, le pide a los pacientes que lleven plata.

Derivación con la advertencia a mano alzada de “llevar dinero”.

A pesar de que desde la cúpula de la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP), aseguran que todo anda muy bien y que solo hay ruido mediático en torno a la institución teñida de intereses políticos, a medida que pasan los días, los pacientes hacen llegar más documentación probatoria del manejo ineficiente que tiene la entidad catamarqueña.

Puntualmente, la presente documentación expuesta en esta página demuestra que desde la misma obra social, lejos de cubrir todos los gastos, se le advierte al paciente derivado a otra provincia y a su familiar acompañante que “lleven plata” para hotel y comida.

Asimismo, se grafica en la segunda imagen una nota que la OSEP envía a otra institución médica de la vecina provincia de Tucumán, en la que una paciente hace su tratamiento para explicarle a mano alzada que manda la mitad de los medicamentos y que los otros los “debe”. Peligrosa foma de tratar a sus afiliados que se debaten entre la vida y la muerte.

Así también los pacientes, cuyas identidades se reserva este diario, aseguran que la burocracia no permite que los medicamentos se ingieran en tiempo y en forma y sin ningún tipo de explicación satisfactoria para el paciente, simplemente se mencionan como “debo” en notas a mano alzada firmadas y selladas por los responsables de dar respuestas a los afiliados de la OSEP.

De igual forma sucede con las derivaciones, que si bien son publicitadas por el organismo que conduce Arturo Aguirre como “sin cargo”, los pacientes se encuentran con situaciones en las cuales terminan confrontándose con los profesionales de la salud que los atienden, al descubrir que tienen que sacar plata de sus bolsillos porque “eso la obra social no se lo cubre”, más allá de la documentación con la que se munieron en Catamarca que supuestamente le cubre “todo”.

Por esta razón parece ser que algunos empleados de la OSEP decieron ser más sinceros con los pacientes y directamente les aclaran por escrito en cada derivación que deben llevar plata, porque la obra social “hay estudios que no cubre y medicamentos que no están a su alcance”.

Con relación a algunos reintegros la burocracia es enmarañada, los trámites no terminan nunca, y al vencerse los plazos estipulados para la devolución del dinero los pacientes se quedan simpre a mitad de camino, sin poder conseguir recuperar aunque sea parte de los gastos que les ocasionó irse de la provincia por la complejidad de algunos casos. Recordemos el caso de Teresa Bustamante, que luego de peregrinar por fondos y rogar que la Obra Social de los Empleados Públicos cancele una deuda de 27 mil pesos para poder ser intervenida por un edema pulmonar en la Fundación Favaloro, falleció finalmente en Buenos Aires. O el de la docente Cristina Montoya, que tuvo que sacar varios préstamos para hacer frente a su enfermedad porque la OSEP no cubría distintas especialidadres, endeudarse con préstamos personales y pagar medicamentos y pasajes que nunca fueron reintegrados.

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