En la adolescencia la gran mayoría de mujeres puede quedar embarazada, pero ni su cuerpo ni su mente están en capacidad de llevar un hijo en el vientre.
Por otra parte, sus hijos se exponen a nacer prematuros, con bajo peso y malformaciones. Si la madre es menor de 15 años, el bebé tiene tres veces más riesgo de morir en el primer año de vida.
“El desarrollo juega una trampa. Desde la primera ovulación una mujer puede quedar embarazada, pero ni el cuerpo está del todo listo, ni la mujer está en facultades emocionales y de madurez para asumir la tarea”, explican los expertos.
Los riesgos para la joven madre y el bebé se han expuesto en estudios médicos.
El embarazo en adolescentes hoy en día es un problema de salud pública, no sólo asociado a los trastornos orgánicos propios de la juventud materna, sino porque están implicados factores socioculturales y económicos que comprometen el binomio madre e hijo.
Como la adolescencia es una etapa en la cual ocurren un conjunto de cambios fisiológicos, sociales y emocionales; dependiendo de la edad de la adolescente y del tiempo que ha transcurrido entre su desarrollo y el embarazo puede haber más o menos complicaciones. Si la adolescente tiene menos de 15 años se ha observado mayor riesgo de aborto, parto pretérmino o parto por cesárea por inmadurez fisiológica.
Si es mayor de 15 años, la embarazada tiene el mismo riesgo que una paciente adulta, excepto si está mal alimentada, o si se encuentra en situación de abandono por parte de su pareja o familia. Por otro lado es posible que no esté preparada para asumir emocionalmente el compromiso de un bebé.
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