En la región, sólo Brasil obtiene una cifra superior a la prometida por el candidato oficialista.
Daniel Scioli se comprometió el lunes a “traer” desde el exterior un piso de 30 mil millones de dólares por año durante su eventual mandato, en lo que fue uno de los anuncios más rimbombantes del acto que encabezó en el teatro Ópera junto a gobernadores y todo su equipo, para detallar los ejes de su propuesta económica.
Ahora bien: ¿Es un objetivo realizable?. Los analistas consultados por LPO coinciden que la promesa suena ambiciosa aún para un optimista genético como Scioli. Si bien los especialistas consultados reconocen que Argentina está retrasada en esa área respecto a otros países de la región como Chile o México, lo cierto es que el número que arrojó Scioli, sólo lo supera un gigante como Brasil.
Desde el 2011, la nación más grande de Sudamérica captó más de 60 mil millones de dólares anuales en inversión extranjera directa (IED).
En el 2014 la inversión extranjera en la Argentina se desbarrancó a apenas u$s 6.000 millones y de no ser por la obligación de reinvertir las utilidades, sería incluso menor.
Por su parte, durante los tres años que lleva de mandato Enrique Peña Nieto, México acumuló un flujo total de unos U$S 80 mil millones de dólares, una cifra que está más cerca de la ambición del gobernador bonaerense, aunque el modelo azteca es diametralmente opuesto al argentino, ya que se trata de una economía completamente abierta, con una inflación anular que ronda el 2 por ciento y libertad total de cambio y de repatriación de ganancias. En ese sentido, en el primer trimestre de este año, México marcó el récord de más de U$S 7000 millones de IED.
En tanto, en la Argentina la IED se viene contrayendo desde el 2012, golpeada por el cepo cambiario, que impide a las empresas repatriar utilidades. Ese año, la inversión extranjera sumó más de U$ S15 mil millones, pero al año siguiente cayeron a U$S 11 mil millones, y en 2014 se terminaron de desbarrancar hasta unos escasos U$S 6600 millones.
Pero los analistas advierten que incluso estos escuálidos números están "inflados" y que, de no ser por el cepo, la IED sería mucho menor, ya que en su mayoría está compuesta por ganancias que se reinvierten de manera forzosa en el país a la fuerza.
Muy rezagados
Los números muestran que el año pasado la Argentina quedó por detrás no sólo de Brasil y México, sino también de Chile, Colombia y, por primera vez, de Perú, que consiguió inversiones del exterior por U$S7600 millones.
Colombia y Chile fueron los dos países “estrella” en IED de los últimos años, además de Brasil. En el primer caso, entre 2010 y 2014 fluyeron entre 14 mil y 16 mil millones de dólares anuales, mientras que en el segundo, superó holgadamente a la que recibió Argentina, ya que en 2011 pasó a U$S23 mil millones, U$S28 mil millones en 2012, U$S19 mil millones en 2013 y U$S22 mil millones en 2014.
“U$S30 mil millones por año parece mucho, más en un contexto en donde los fondos están revirtiéndose a los países desarrollados. Es una cifra muy ambiciosa, no parece un objetivo fácil de lograr”, consideró el especialista en comercio exterior, Marcelo Elizondo.
El titular de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales(DNI) aclaró que el análisis del pronóstico variará dependiendo de que el candidato a presidente por el oficialismo defina de qué manera piensa atraer semejante cantidad de capitales desde afuera, sobre todo en lo que se refiere a política cambiaria, tributaria y de remisión de utilidades.
De todas formas, Elizondo planteó que el próximo gobierno podría focalizar las inversiones en los sectores en donde están más demoradas: minería, energía (Vaca Muerta), e infraestructura, lo que acaso permitiría lograr un flujo significativo como pretende el ex motonauta.
Argentina además de ser superada en inversión por economías menores como Chile y Perú, encabezó la lista de mayor reducción, duplicando en la caída incluso a Venezuela.
De acuerdo a un trabajo de su consultora, "Argentina sólo recibió en 2014 el 10,5% de lo que recibe Brasil (diez años antes recibía el 35%); el 30% de lo que recibe Chile (diez años antes, el 70%); y el 41% de lo que recibe Colombia (diez años antes, el 51%).
“Argentina, además de ser superada por economías de dimensión menor (Chile y Perú), recibe en el tiempo porciones que se reducen comparándolas con las que reciben otros países de la región”, se lamenta el documento de DNI.
El año pasado, la Argentina encabezó la lista de países de la región en donde más se redujo la IED, duplicando el descenso observado en Venezuela.
“En 2014, mientras la IED surgida de aportes de capital descendió 1.184 millones de dólares, la IED está explicada por reinversión de utilidades (7.365 millones de dólares), en gran medida forzadas por el impedimento a girar divisas al exterior para empresas extranjeras que operan en el país”, advierte el trabajo de DNI.
El trabajo explica que en promedio, en la región la IED por reinversión de utilidades ronda el 45%, por lo que en un contexto normal, la inversión en el país hubiese sido aún menor de no haberse implementado las restricciones al envío de utilidades al exterior”, aclara el documento.
El informe subraya además que “en el promedio de la región, la reinversión de utilidades es siempre espontánea (no forzada)”.
Desde 2012 la inversión extranjera a Sudamérica se redujo en 18,6%, mientras que en Argentina descendió 56,85%.
Estas cifras le ponen por delante a Scioli un desafío no menor, ya que deberá revertir el flujo de "desinversión" extranjera que atraviesa el país, en un contexto externo que se parece cada vez más a una brisa de frente que al favorable "viento de cola" que tuvo Cristina durante sus dos mandatos.


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