Médicos y enfermeros se reunirán hoy para hablar de los problemas de infraestructura y de la falta de insumos.
Responsables y colaboradores de las diferentes áreas del hospital que atiende las enfermedades infectocontagiosas en Salta se reunirán desde las 10.30 en la biblioteca del hospital.
Los trabajadores analizarán la posibilidad de convocar a realizar un abrazo simbólico al centenario edificio de la avenida Sarmiento para llamar la atención sobre las necesidades de inversión y mantenimiento.
“Lo que nos preocupa son los problemas con los recursos físicos, el instrumental y las cosas que nos faltan para atender”, dijo a El Tribuno Ivana Navarrete, una de las médicas de la institución.
Al hospital ingresa a un promedio de 14.000 pacientes cada año de acuerdo con los registros de las guardias. En este centro sanitario reciben asistencia las personas con VIH y otras enfermedades infectotontagiosas.
Sin embargo, al establecimiento le faltan insumos y equipos como un gastroscopio, un broncofibroscopio o un electrocefalógrafo.
De la asamblea que se realizará hoy para analizar la situación participarán representantes de los diferentes servicios. “No es algo político. A estas reuniones solo asiste la gente del hospital”, remarcó Mario Koss, jefe de infectología del establecimiento.
En enero, el Gobierno de Salta anunció que invertiría 12 millones de pesos en un plan integral de “refacción y refuncionalización” del hospital Señor del Milagro. Además de prometer obras, los funcionarios del Ministerio de Salud aseguraron que se compraría tecnología de “última generación” para realizar estudios y tratamientos.
Sin embargo, aún no se cumplieron los pasos correspondientes del proceso de licitación que permitirá que empiecen los trabajos. Oficialmente se había informado que el proyecto tendría un plazo de ejecución de 360 días que ya deberían estar corriendo.
El plan suponía preservar la arquitectura del edificio porque se lo considera “patrimonio histórico” y capacitar al personal para manejar los nuevos equipamientos.
El proyecto implicaba además demoler el pabellón de fisioterapia, deteriorado por un incendio, construir nuevas áreas, mejorar el laboratorio central, adaptar el sector de emergencias clínicas y agrandar las salas de espera, entre otras refacciones.
En los bloques de internación de pacientes, se debían acondicionar los baños y, en diferentes alas del edificio, se tenían que cambiar las instalaciones eléctricas.
Las secuelas del incendio de 2012
En septiembre de 2012, un incendio dañó la sala de fisioterapia del Hospital Señor del Milagro y la dejó inutilizada. Pasó más de un año y medio y todavía no se hicieron los arreglos necesarios en el lugar.
El fuego quemó instrumental, historias clínicas e insumos del área de fisioterapia. La habitación seguía llena de escombros y restos hasta hace pocas semanas.
En el plan integral de refacción que anunció el Gobierno de Salta para el hospital a principios de año, estaba previsto demoler este sector para construir un nuevo pabellón.
Oficialmente se había informado que, en la primera quincena de abril, se abrirían los sobres de la licitación necesaria para contratar a una empresa que se encargara de las remodelaciones en el hospital. Pero el mes pasado se supo que el proceso estaba retrasado y no se conocían fechas ciertas sobre el inicio de las obras.
El incendio en el Hospital Señor del Milagro se produjo el 11 de septiembre de 2012 a la siesta y no hubo heridos, pero tuvieron que intervenir seis dotaciones de bomberos para apagarlo.
Debate por el área de adicciones
En enero se inauguró en el Hospital Señor del Milagro una unidad de desintoxicación para pacientes con adicción. El servicio era una vieja demanda de diferentes sectores, pero profesionales del nosocomio plantearon que implica una sobrecarga para una institución que necesita mejoras en la infraestructura y más recursos humanos.
El Gobierno de la Provincia habilitó una sala para dar la primera contención a personas que están en una situación límite por el consumo de drogas. El objetivo es darle asistencia médica a los que sufren adicción para que luego puedan seguir con los tratamientos de rehabilitación en sus casas o en otros organismos.
Trabajadores del hospital plantearon que no recibieron la capacitación necesaria para este tipo de casos. También señalaron que ya estaban sobrecargados con la atención de enfermedades infectocontagiosas, en las que se especializa el establecimiento.
La unidad de desintoxicación tiene cuatro habitaciones con dos camas cada una y un grupo de psicólogos. Los médicos de guardia aseguraron, sin embargo, que el servicio se abrió sin contar con toxicólogos necesarios y que la contención a los pacientes con adicción sumó un problema más para un hospital que debe responder a numerosas urgencias.
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