Asaltan y golpean salvajemente a pareja de ancianos en Alijilán

Asaltan y golpean salvajemente a pareja de ancianos en Alijilán

Las víctimas tienen 75 y 85 años. Al hombre le pegaron con las armas y también golpes de puño.

Nuevamente una pareja de ancianos fue víctima de delincuentes armados. Esta vez Gladis Barros (75) y su esposo Napoleón Valdez (85) fueron asaltados y golpeados en su casa de la localidad de Alijilán, en el departamento Santa Rosa. Los ladrones se llevaron 25 mil pesos en efectivo y unos 250 reales, además de dos pistolas.

Según confiaron fuentes allegadas a la investigación, el hecho se habría registrado alrededor de las 05.40 de la mañana de ayer, mientras la pareja dormía.

Un fuerte ruido en una de las tres puertas de la casa despertó al dueño, quien se dirigió hacia la sala para ver qué sucedía. Los delincuentes, que habrían intentado forzar uno de los accesos, no pudieron pero sí lo hicieron con la puerta que conduce al patio de la vivienda. Tras ingresar, tomaron por sorpresa al hombre quien no pudo escapar ni defenderse.

La descripción dada por Valdez a la Policía daba cuenta de que eran tres hombres cuyas edades oscilaban entre los 18 y 35 años. Así, y a cara descubierta, comenzaron a golpearlo y pedirle que les diera "los dólares", dinero que la víctima no tenía.

Al negarse, los delincuentes se pusieron más violentos y tomaron de los cabellos a la mujer para poder obligar a su marido a que les dé el dinero que ellos supuestamente sabían que tenían. Finalmente, y luego que encerraran a la mujer en el baño bajo amenazas de muerte, Valdez les ofreció toda la plata que tenía en el domicilio: 25 mil pesos en efectivo y algunos reales (moneda brasilera).

Tras tomar el dinero y luego apoderarse de dos pistolas -una calibre 38 y otra 635-, propiedad del anciano, los asaltantes volvieron a golpear al hombre con culatazos de pistola, para luego sacar a la mujer del baño, atarlos y encerrarlos a ambos en el dormitorio matrimonial.

Fue la empleada de la familia quien halló a los ancianos alrededor de las 8 de la mañana del mismo día. Ambos se veían estresados y muy lastimados por lo que además de la Policía concurrió al lugar la ambulancia de la zona para prestarles los primeros auxilios.

Conocido el robo, la Policía intentó realizar un operativo cerrojo con el objetivo de controlar las salidas e ingresos a la localidad, pero, debido a que las víctimas no habrían escuchado ruidos de vehículos ni conocían más detalles que pudieran ayudar a los efectivos policiales, el procedimiento no arrojó resultados positivos.

La Brigada de Investigaciones de la Policía, que prestaba servicios en otro robo sucedido en Aconquija -ver en página 6- se trasladó hasta el lugar y pudo llegar durante las primeras horas de la tarde para poder iniciar un proceso más profundo de investigación.

Del hecho tomó participación la fiscalía de turno en feria a cargo de Sebastián Lípari.

Hasta el cierre de esta edición, los profesionales seguían trabajando recabando testimonios y pruebas que pudieran llevarlos hacia los delincuentes. Por el difícil acceso a las comunicaciones, no se pudo conocer si había sospechosos o si se logró atrapar a los responsables de tan violento suceso.

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