La artritis reumatoidea logró unirlos y formar una “familia”

La artritis reumatoidea logró unirlos y formar una “familia”
Con la solidaridad y la contención, como armas, una ONG le declaró la “guerra” a la enfermedad.

Luchar contra la artritis reumatoidea nunca fue una tarea fácil. Pasaron nueve años desde que Nora Chazarreta buscaba una medicación para calmar la sintomatología que presentaba su hija Ana Valeria.

Los costos eran “altamente onerosos”, les era “imposible” comprarlo y el sistema de salud aún no contemplaba una ayuda para estos pacientes.

El hecho de “golpear puertas” y atravesar muchísimas vicisitudes, la llevó al encuentro con muchas otras personas que padecían la enfermedad. Surgió entre ellas la necesidad de crear lazos solidarios para bregar por una ley que los ampare.

Con esfuerzo lograron constituir una asociación a la que llamaron Enfermos de Artritis Reumatoidea y Familiares (Earyf) que, hasta la fecha es conocida por sus alcances sociales, pero más que nada por la contención mutua que brindan sus integrantes.

Todo comenzó en 2005, cuando Nora junto con la reumatóloga Dra. Silvia Abate y la profesora Tina Sanguedolce, presentaron un proyecto en la Cámara de Diputados para que Santiago adhiriera a la ley de discapacidad 24.901. “Me di cuenta de la desprotección de la gente con AR; me encontré con muchas de ellas que ya tenían malformaciones, dolores y que no contaban con la nueva medicación que en esa época era la novedad en medicina”, relataba la presidenta de la entidad.

No hubo respuesta satisfactoria al proyecto, pero la gente les daba sus votos de confianza a estas mujeres. A través de los medios, convocaron a los pacientes, sus familiares y amigos a caminar por las calles para manifestar la necesidad de un sistema más inclusivo.

Lo primero que hicieron fue salir a la calle a poner de manifiesto la necesidad de contar con un sistema más inclusivo para las personas con discapacidad. Mediante sus caminatas de los sábados, la gente los fue conociendo y fue entonces cuando lograron que las obras sociales cubrieran algunos porcentajes de sus gastos en medicación.

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