Aróstegui: “las cosas se han hecho como se tienen que hacer”

El juez penal que condujo el polémico procedimiento defendió la actuación de la Policía y reveló que se encontraron armas largas sin documentación y dos patentes de un automotor robado en Salta. Confirmó que de 26 aprehendidos, se pudo establecer que sólo uno está implicado en ilícitos. También dijo que tuvo que esperar una hora para poder retirarse de la comisaría quiaqueña por la presencia de un grupo de vecinos y que el sacerdote Jesús Olmedo lo agredió “alevosamente” en forma verbal.
En una conferencia de prensa dada ayer, el juez penal Francisco Javier Aróstegui sostuvo que la mayoría de las quejas por el operativo policial del miércoles en La Quiaca “fue que la gente, cuando se hicieron los allanamientos, estaba durmiendo” e ironizó que “si la justicia tiene que tocar la puerta y la policía tocar la puerta de un domicilio y preguntar si no hay nadie durmiendo para que actuemos, creo que la respuesta que merece la sociedad y que pide la sociedad, no se la podemos brindar”.

Sobre los motivos del operativo, el juez aludió a “las cosas que están pasando en La Quiaca: estamos hablando de drogas, estamos hablando de tráfico de ciudadanos chinos, donde hay familiares de personal policial involucrado, se habla de cocaína, se habla de marihuana, se habla del robo de vehículos, del paso de vehículos a ciudades fronterizas de Bolivia. En este turno se robó una camioneta Amarok de un dentista. Se abortó, por la actuación de los familiares, el robo de otra camioneta Toyota Hi-Luxe de un pariente del ex diputado Solís”, explicó.

Más adelante el juez reveló que el jefe y el sub jefe de policía tomaron parte del operativo. “Son procedimientos grandes, porque no sabíamos a ciencia cierta con qué nos íbamos a encontrar en La Quiaca. La misma gente del lugar dice que hay policías involucrados. Por eso se hizo lo que se hizo en la ciudad de La Quiaca”, aseveró.

Consideró además que “las cosas se han hecho como se tienen que hacer y yo soy la garantía de lo que se hizo. Yo pongo la cara por el accionar de la Policía de la Provincia. Y si alguien no quiere abrir la puerta de un domicilio cuando hay una orden escrita de un juez, la policía tiene orden del juez de actuar con el auxilio de la fuerza pública y eso implica romper la puerta para ingresar al domicilio. Y si la policía ingresa y hay una persona masculina que está alterada y se le dice póngase boca abajo en el piso, no se mueva, lo tiene que hacer. Y si la persona no lo hace, esa persona será reducida”, precisó.

El juez destacó que la policía de La Quiaca, inclusive, “fue alevosamente sorprendida porque prácticamente se tomó la seccional de policía con mi ingreso”.

Señaló que se secuestraron siete armas largas y que “había gente que decía que las tenía de adorno en la casa, colgada en la pared y ellos mismos a mí me reconocieron que no tienen ningún tipo de documentación para tener ese tipo de armas”. Asimismo, se incautaron -dijo- dos chapas patentes de un vehículo de la provincia de Salta y que se detuvo a una sola persona, que fue alojada en una dependencia policial de la capital jujeña.

Respecto de los hechos de violencia ocurridos frente a la comisaría donde se tomaba declaración a los detenidos, Aróstegui aclaró que no sufrió agresiones físicas pero sí verbales por parte del sacerdote Jesús Olmedo. “Me trató de corrupto, de sinvergüenza, de delincuente y otros epítetos más. Cuando intenté dialogar con él, porque justamente le estaba explicando a los periodistas que la conferencia de prensa iba a ser a las 12:30 de ayer en la comisaría de La Quiaca, comenzó la agresión del sacerdote”. Según el juez, el cura pretendía participar de la conferencia de prensa junto a un grupo de veinte o treinta personas, a lo que se negó.

Recordó que también Olmedo “pretendía cosas que yo no podía dar cumplimiento, como ser la libertad de las personas que estaban alojadas en la comisaría, cuando media hora antes que él llegue al lugar, ya todas esas personas se habían retirado de la seccional”.

Aróstegui expuso que mientras atendía una audiencia en la Seccional con familiares de un caso de resonancia en La Quiaca, “nos sorprendimos y los familiares son testigos de lo que pasó, la rotura alevosa que se hicieron en la puerta de la seccional de policía. Y se escuchaban claramente los gritos del padre (Olmedo) que rompan todo porque a ellos nadie les iba a hacer nada”.

“Tuve que esperar como una hora para retirarme de la seccional. Ellos dicen que me escapé. Yo me retiré, indudablemente que custodiado por policías, pero me retiré caminando y por el frente de la seccional”, aseguró.

Consultado sobre las declaraciones del padre Jesús Olmedo, el juez dijo: “no voy a hacer ningún comentario al respecto. El padre Olmedo que se haga cargo de sus propios dichos. Insisto, lo llamo padre porque sé a ciencia cierta que está en una iglesia, pero como ciudadano jujeño creo que está dividiendo y lo que él considera que hace bien, me parece que está perjudicando a la gente de La Quiaca”.

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