El concejal de la Agrupación Atlántica se negó a abrir juicios de valor contra los funcionarios por la causa de las licencias truchas. “Tengo un gran respeto por ellos y siempre me atendieron correctamente”, afirmó.
Carlos Arroyo estuvo a cargo dos veces de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad. Recuerda que en el área de Licencias tuvo a una funcionaria de carrera, Alicia Miranda, quien a su entender tuvo “una gestión excelente que estaba al mando de todo”.
Según el concejal de la Agrupación Altántica, el problema con las licencias truchas comenzó cuando la entrega de licencias se descentralizó y la misma comenzó a tener a varios responsables en oficinas alejadas de la central.
“Me acuerdo que esta funcionaria de carrera, la mejor que seguro tuvo General Pueyrredon en el área de Licencias, no quería poner una sucursal para no tener que atender a tan poca gente en tan poco espacio. Yo se lo había propuesto, pero ella no quería, porque así pasaba todo por manos de ella y sabía entonces que este tipo de cosas no iban a pasar”, reflexionó Arroyo y luego comentó: “Al más pintado se le escapa una libre, como dice el dicho”.
El concejal asegura que no es quién para abrir juicios de valor contra los involucrados en la causa de las licencias truchas que investiga el fiscal general Fabián Fernández Garello.
“Tengo un gran respeto por Alveolite. Las veces que he necesitado hacer algún trámite o pedir información, siempre fui atendido correctamente y me dio la sensación de ser un excelente funcionario. Entonces no puedo abrir juicios contra nadie”, expresó el funcionario.
En la misma línea, afirmó: “En lo que a mí me tocó, al tener que pedirle colaboración o intervención, siempre fui muy bien atendido. Tanto Adrián Alveolite como Guillermo Iglesias me demostraron ser funcionarios muy trabajadores”.
“No voy a abrir un juicio contra ellos por ser de la oposición. Y También tengo un gran aprecio por Vilma”, completó.



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