El intendente Carlos Fernando Arroyo fue el encargado de cerrar, los discursos, oportunidad en la cual tuvo palabras de elogio a lo dicho por (Emiliano) Giri (leer: Giri abogó por recuperar la convivencia y de diálogo) “y sobretodo las palabras del señor Obispo que han sido sustanciosas para quien las haya escuchado con atención.
Nos está marcando un rumbo que coincide exactamente con el que yo tengo proyectado en mi forma de gobierno, como son volver a los valores tradicionales, al sentido común, a las reglas de buena educación y los principios morales que nos inculcó el Cristianismo.”
Recordó que “Mar del Plata, durante muchas décadas, fue una ciudad maravillosa pero, por distintos temas que nos el momento de analizar, se fue desmejorando y asistimos a situaciones que no fueron de nuestro agrado, como el maltrato a las criaturas, a los ancianos, y a veces a los turistas. Tenemos que ser realistas: hemos perdido en los últimos años caudales importantes de turistas porque no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias. Y yo creo que los culpables somos todos, desde la persona que no atiende correctamente dando una dirección, un lugar adonde dirigirse; el hotelero que no le resuelve el problema; el funcionario municipal que atiende descomedidamente a una persona.
Todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad”.
Asimismo, el Intendente aseveró: “Yo creo que llegó la hora cambiar. Para eso, públicamente ayer acabo de convocar a la juventud, que es lo mejor que tenemos y que me ayude a llevar este barco adelante. El Municipio es como un gran barco, el tema es encender los motores, desatracar y lograr ponerlo en movimiento. Una vez que toma velocidad, avanza prácticamente solo. Pero es necesario tener fuerte el timón, en buenas condiciones los motores y haber iniciado la marcha. Esto es lo que estamos haciendo en este momento: estamos realizando las maniobras para tratar de despegar el barco del malecón y empezar a navegar. ¿Adónde? A los horizontes de grandeza que son los que señaló el señor Obispo.
Acá no hay cosas secretos, ni complicadas ni fórmulas mágicas. Todo se resumen en unas palabras: amar al prójimo como a nosotros mismos y dar de nosotros lo mejor de cada uno ahora para atender a los turistas y más adelante para ocuparnos de los problemas internos de la ciudad con toda su intensidad. Aprovechando la bendición, convoco a todos y presagiando que vamos a tener una maravillosa temporada, tal cual los señaló Giri. El clima es una premonición, este lindo día lo envía Dios, no tengan ninguna duda”.
En un momento emotivo del acto, la familia Paratto, propietaria del Torreón del Monje, quiso homenajear al intendente Carlos Fernando Arroyo y al Obispo Antonio Marino con la entrega de un presente y luego posaron para la foto. -


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