Razones pasionales serían las causas de una verdadera tragedia registrada en Bolívar ayer.
Todo comenzó aproximadamente a las 20.30 horas, cuando vecinos de la calle Viamonte al 850 dieron cuenta a la Policía de la existencia, en el lugar, de dos personas heridas al haber sido arrolladas por una camioneta.
Lo sucedido en ese escenario fue, en rigor, que Antonio Alberto Rubio, un conocido albañil de nuestro medio, ingresó de contramano por la citada arteria y arrolló intencionalmente con su camioneta Ford a su ex mujer, María Magdalena Capiello y a la actual pareja de ésta, Marcelo Anello.
La actitud de Rubio, de neto corte pasional, arrojó como resultado heridas de diversa consideración a los dos involucrados, sin que ninguna de ellas acarree peligro para sus vidas. Así lo determinaron los médicos del hospital local, hacia el cual fueron derivados por ambulancias del Servicio de Guardia.
Rubio, una vez consumado este hecho violento, tomó una dramática determinación. Según el relato de testigos ocasionales, dadas las características del choque protagonizado, Rubio habría supuesto que su acción habría ocasionado la muerte de la pareja y ese quizás haya sido el detonante del hecho que se produjo casi inmediatamente.
El agresor continuó la marcha a bordo de su camioneta Ford F-100 de viejo modelo, con la que llegó hasta el kilómetro 394 de la ruta 226. Allí, sobre la banquina derecha teniendo en cuenta el sentido de circulación Bolívar-Olavarría, detuvo el vehículo, se bajó del mismo, cruzó hacia la banquina contraria y se arrojó bajo las ruedas de un camión Scania cargado con piedra que viajaba en sentido inverso.
El cuerpo de Rubio quedó en el medio de la cinta asfáltica, literalmente descuartizado, por lo que su muerte se produjo en forma instantánea.
Fue impactante el cuadro de situación generado en el lugar, que fue rápidamente preservado por la acción de la Policía para resguardar pruebas que deberán ser colectadas por los peritos.
No obstante, funcionarios de la UFI 15 local llegaron con prontitud, poniendo en marcha los mecanismos urgentes que tales casos demandan y que permitirían, al cabo de más de dos horas, liberar el tránsito que debió permanecer cortado durante el tiempo que demandaron estas diligencias.
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