El jefe de la CGT lidera un grupo de rebeldes de la Federación de Trabajadores Municipales dispuestos a destronar de la conducción del gremio al diputado nacional del peronismo federal, quien lo conduce desde hace dos décadas. Es parte de una embestida que inició para concentrar el poder sindical de la provincia de Buenos Aires, en vísperas de su candidatura a gobernador. Los docentes y los trabajadores del Cemase, son otros objetivos.
Y tiene en la mira a tres actividades que no logró controlar y tienen una inserción en la provincia de Buenos Aires: los municipales, los docentes y los empleados del Ceamse, la empresa que procesa los residuos de Capital y la provincia.
La Federación de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires la maneja hace dos décadas Alfredo Atanasof, actual diputado nacional del peronismo disidente y uno de los pocos –tal vez el único- resabios del PJ bonaerense que trabaja sin matices para Francisco De Narváez.
Su gremio concentra un fuerte poder territorial en el territorio bonaerense, solo rebajado por la irrupción de la Federación de Sindicatos paralela armada entre otros por el kirchnerista avellanedense Rubén “Cholo” García y el diputado nacional Juan Carlos Sluga, de La Matanza.
Dispuesto a no regalar nada, Moyano apadrinó en los últimos meses un grupo de díscolos de la Federación disgustos a destronar definitivamente a Atanasof, quien debe revalidar su cargo a fines del año que viene.
El grupo es comandado nada menos que por Oscar Ruggiero, secretario General Adjunto de la Federación. Y la integran también Miguel Pedhelez, Secretario Adjunto de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de la Argentina; Alfredo Dulke (Berisso); Nito Bertiná (Hulingham); Omar Pecich (José C. Paz), Jorge Iglesias (San Miguel); José Luis Núñez (Merlo); Javier Cicero (Partido de la Costa); Omar Cabral (Tigre) y Luis Duré (Morón).
Moyano los acompaño en la presentación de la Agrupación Municipal Peronista Bonaerense, que fue presentada y avalada junto a él y a Amadeo Genta, titular de la COEMA, máxima entidad sindical del país que representa a los municipales.
El jefe de la CGT también apoyó un reclamo de los díscolos municipales para elevar de 530 a $700 pesos las jubilaciones mínimas, equiparándolas así con los mínimos de Anses. Incluso, prometió interceder ante la presidencia de la Nación y el propio organismo previsional.
Las jubilaciones de los municipales bonaerenses las rige el Instituto de Previsión Social (IPS) en baso a los aportes realizados a partir de salarios bajos.
Docentes y basura
Desde que asumió como secretario general de la CGT, Moyano puso el ojo en la Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires (Udocba), el único gremio de la central obrera que atienda los reclamos de los maestros de la provincia.
Aún sin intenciones de pelear en la política bonaerense, Moyano buscó así poner un pie en una de las actividades sindicales con mayor peso en la provincia más grande, monopolizada por dos gremios sin relación con la CGT: la Federación de Docentes Bonaerenses (Feb) y el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación (Suteba), que vienen actuando en conjunto desde hace una década.
Son estos dos gremios los que dominan las discusiones paritarias con el gobierno provincial, que está obligado a un acuerdo salarial antes que se inicie el ciclo lectivo.
Con las negociaciones cerradas, el 28 de septiembre del año pasado Udocba se desentendió de ese acuerdo y convocó a un paro que tuvo el aval explícito de la CGT.
Y ahora, Moyano también apoyó el reclamo de Udocba, que comanda Miguel Díaz, y pide que los cargos docentes sean cubiertos por concursos, a lo que se oponen la Feb y Suteba. La estrategia, al parecer, es dar en aquellos puntos que los todavía gremios dominantes ignoren.
La basura es un rubro que viene dándole réditos al jefe de la CGT. Desde que pasó los empleados de logística al gremio camioneros, multiplicó sus afiliados en los distritos del conurbano, cuyos intendentes deben destinar la mitad de sus presupuestos a financiar el traslado de sus residuos.
Para esta etapa, en la que los intendentes son quizá sus mayores rivales, Moyano necesitó más: apuesta cada vez más al desarrollo del Gremio de Trabajadores y Obreros del CEAMSE, el organismo que trasporta y procesa la basura de Capital y la provincia.
Consiguió que su titular, Jorge Mancini, quien en cada paro dejó las calles del conurbano y la capital pobladas de basura, sea diputado provincial.
Aunque reporta al bloque peronista, Mancini dio señales semanas atrás de no estar del todo negociador con el gobierno de Daniel Scioli: motorizó un paro de los trabajadores de la planta de procesamiento que el Ceamse tiene en Ensenada, en rechazo al acuerdo que los intendentes sellaron con la provincia para trasladarla. Y no tuvo reparos en denunciar ese pacto como "un gran negocio".
Es que el gobernador debería entender que, en la provincia de Buenos Aires, Moyano no es del todo oficialista. De hecho, está dispuesto a enfrentarlo.






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