Villa María. A Claudia Rodríguez la mataron a mazazos en 2011. Ayer comenzó el juicio contra su expareja, quien podría recibir perpetua.
Su vida terminó de la misma forma en que sobrevivió más de un década a los golpes, maltratos y ultrajes por parte de su pareja y padre de sus dos hijos: terminó con violencia, con la más cruda expresión de violencia y brutalidad.
Claudia fue asesinada salvajemente, en plena vía pública, a las 11, a mazazos en la cabeza por parte de Cristian Moschitari, el hombre de 38 años con quien hasta hace algunos meses compartía su vida.
Ayer, ese episodio de violencia de género extremo comenzó a ser juzgado en la Cámara del Crimen de Villa María. Moschitari llega al juicio acusado como posible autor del delito de “homicidio calificado por alevosía”. Si al finalizar el proceso oral y público es declarado culpable, podría recibir prisión perpetua.
El presunto femicida será enjuiciado por un tribunal técnico integrado por los magistrados René Gandarillas (presidente), Silvia Saslavsky de Camandone y Edith Lezama de Pereyra, aunque las audiencias serán seguidas atentamente por un jurado popular compuesto por 12 ciudadanos comunes (ocho titulares y cuatro suplentes), quienes decidirán la suerte de Moschitari a la hora de votar sobre su inocencia o culpabilidad.
Trabas. El comienzo del proceso se vio alterado por planteos de la defensa de imputado, llevada adelante por Alberto y Augusto Chiavassa (tío y sobrino), que intentó que las audiencias se desarrollen a puertas cerradas, sin periodistas ni público.
Sin embargo, pasado el mediodía de ayer, el Tribunal dispuso que el juicio, con jurados populares, sea público.
El fiscal de Cámara, Francisco Márquez, explicó que la defensa de Moschitari había planteado impedir el ingreso de público para no vulnerar derechos de los hijos de la víctima ante supuestas conductas de la madre que se podrían ventilar en el recinto.
También hubo planteos de nulidad procesales, que también fueron rechazados.
Palabra de padre. Emiliano Rodríguez, padre de la victima constituido en querellante particular y actor civil en la causa, quien fue el único en declarar en la jornada de ayer, relató que su hija “no era dueña de su vida. La tenía (Moschitari) bajo el zapato. Le hacía la vida imposible. Eran todas agresiones”.
A partir de hoy, en doble turno, comenzarán a receptarse los demás testimonios. Se estima que entre miércoles, jueves y viernes desfilarán no menos de 30 testigos, El juicio continuaría la semana próxima.
Maza. Frente al Instituto Rivadavia y a metros de la Municipalidad llegó Moschitari a bordo de un Senda, al que subió la víctima. Allí fue atacada a mazazos.
Dijo. Instantes antes de ser esposado, Moschitari expresó: “Se lo merecía, me hizo de todo”. La frase fue registrada en un video por un joven en su celular.

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