La Argentina quedó ayer en una zona ambigua ante el caso de Siria: eludió emitir un pronunciamiento en favor de un eventual ataque militar al régimen de Al-Assad, aunque, a la vez, ratificó sus críticas y la preocupación ante el uso de armas químicas en Damasco.
En este sentido, la Argentina dejará librada a una decisión de la ONU el apoyo o no a un ataque militar a Siria como el que impulsan Estados Unidos y Gran Bretaña.
La embajadora argentina es la única voz autorizada hasta ahora para exponer la postura de la presidenta Cristina Kirchner ante el caso Siria.
Ayer, en la Cancillería había un fuerte hermetismo sobre el tema y los allegados a Héctor Timerman sólo se limitaron a decir: "Todo se está analizando detenidamente y no vamos a avanzar más allá de lo que exprese la ONU en su conjunto".
Así, no habrá por ahora una definición sobre el eventual apoyo a un ataque militar en Damasco. Algunos diplomáticos incluso especulaban con los tiempos del propio Consejo de Seguridad para dar una respuesta. Es que pasado mañana la Argentina dejará la presidencia temporal que mantuvo durante todo agosto en ese órgano de la ONU y esto le daría cierto respiro a Perceval para tomar una definición clave.
La Cancillería se quedará entonces con aquella idea que emitió Perceval en la ONU de impulsar una "investigación minuciosa, imparcial y pronta" para "arrojar luz" sobre un presunto ataque químico en las afueras de Damasco que denunció la oposición siria.
Claro que los tiempos que maneja la Cancillería se acortan y las sobreactuaciones no ayudan en nada.
Por caso, hubo dos hechos que la diplomacia extranjera marcó con sorpresa en torno a la postura argentina del caso Siria. Uno de ellos fue la indefinición de la Presidenta de cuestionar el uso de armas químicas en la XXIII Conferencia General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Opanal), que se realizó la semana pasada en Buenos Aires. Allí, Cristina Kirchner habló sobre la creciente militarización en las islas Malvinas, pero no dijo una sola palabra de Siria.
En tanto, ayer, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, se presentó en el Consejo de Seguridad de la ONU y, ajeno a todo el debate sobre un eventual ataque a Siria, destacó la presencia militar argentina en las misiones de paz de Naciones Unidas en Haití.
Por un exceso de ambigüedad en este caso se puede llegar a caer en el peligro del ridículo.



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