Arduo trabajo para vacunar en Las Heras, lo hacen casa por casa

 Arduo trabajo para vacunar en Las Heras, lo hacen casa por casa
El operativo se concentra en El Borbollón y El Pastal. Una familia que vive al lado de la villa El Fachinal recibe a UNO.

Ya viene mi señora. Ella sabe bien”, balbucea Marcelo (28) cuando el equipo de Salud de la Municipalidad de Las Heras le pregunta si sus nenas tienen las vacunas al día. Dos minutos después llega Marta (28). Viene agitada, con el calor del mediodía colgado en la espalda. Levanta una ceja y el marido rápidamente parte a lavarle la cara a Cándida (18 meses) y manda a Trinidad (5) a buscar las libretas de salud al cajón de la mesa de luz.

La familia vive en una casilla de chapas oxidadas, lonas y cartones, bien en el borde de la villa El Fachinal, un asentamiento al lado del barrio Santo Tomás de Aquino, en El Borbollón, Las Heras, apenas a 3 minutos del aeropuerto El Plumerillo.

Tres perros atados custodian la entrada y otros tres gatos se relamen frente a una cacerola en la que se cuece un guiso en una vieja cocina a garrafa.

Un techo de mediasombra, una mesa, una silla de cada tipo –la mayoría de ellas rotas– unos tarros con malvones y una nube de moscas completan el cuadro que recibe a la cuadrilla.

Marta y su familia sobreviven con lo que juntan clasificando basura en la planta que está del otro lado de la ruta 40. “Tenemos suerte. Yo trabajo para El Borbollón y él para la Cooperativa así que podemos cuidar a las niñas nosotros mismos”, relata la mujer. Se refiere a dos de los tres grupos que se dividen la tarea en el basural, los cuales se turnan por días para explotar la mugre ajena.

Ella sabe que el trabajo es un peligro, que la exposición a los residuos no es lo mejor que le puede pasar en la vida, pero asume su destino y sacude la cabeza de un lado a otro diciendo que no cuando UNO le pregunta si lleva a los chicos con ella.

Consciente de los riesgos a los que todos están expuestos, acepta de buena manera que vacunen a su nena más chiquita. La libreta de salud acusa el faltante: nunca le puso la segunda dosis contra el neumococo, una vacuna que según el calendario oficial argentino debe colocarse al cuarto mes de vida. La cuadrilla procede y, de paso, le colocan la vacuna contra la gripe, ya que, por su edad, la pequeña forma parte de los grupos de riesgo.

Otra vez la mirada certera, la ceja arriba, y el marido que se arremanga para recibir una dosis de refuerzo de la antitetánica y otra contra la hepatitis B.

Mientras, Trinidad –le decía a quien quisiera escuchar que ella no lloraría si la inyectan– se queda con las ganas: tiene el carnet al día. “Hay que agradecerle a la asignación”, dice Silvia Vargas, directora de Salud de Las Heras, en relación a la Asignación Universal por Hijo que obliga a los papás a realizarles a sus chicos periódicos controles de salud para acceder a los pesos que supone el beneficio.

Por último, la que pone el cuerpo es la propia Marta, quien recibe tres pinchazos: la antitetánica, contra la Hepatitis B y como todavía le da la teta a Cándida, la antigripal.

“Esta buenísimo que hayan venido porque ir a la sala de salud es un lío. Siempre está llena, no conseguís turno, hay que ir temprano. Para los que trabajamos, es un problema”, evalúa la mujer a modo de cierre.

Vacunas para todos

La idea de ir casa por casa vacunando fue de Vargas. Durante años se desempeñó como médica rural en El Carrizal de Abajo y dice que allí aprendió a desarrollar la imaginación. “Las oportunidades en salud son únicas”, confía.

Así, el Proyecto de Fortalecimiento de Gestión Territorial en Salud se concentra en estos momentos en El Borbollón y en El Pastal, ya que son dos zonas en las que tres indicadores de salud se encuentran por encima de la media departamental. “Buscamos mejorar la vacunación en menores de un año ya que hoy tenemos el 89% vacunado y lo óptimo es el 95%. También queremos mejorar la captación de adolescentes embarazadas para luego mejorar indicadores de mortalidad materna y de mortalidad infantil y, por último, queremos trabajar enfermedades crónicas no transmisibles haciendo promoción y prevención de la salud”, argumenta la médica.

Y agrega: “La vacuna del niño nos abre la puerta de la casa y podemos ver, por ejemplo, al abuelo, que a veces no se puede trasladar al centro de salud porque le queda lejos o no tiene movilidad. Vemos al padre, que a veces no consulta o no pregunta porque siempre está trabajando y podemos reforzarle la antitetánica o ponerle contra la hepatitis B. Vemos a la adolescente y le damos la vacuna contra el HPV. Y si encontramos una embarazada, la mandamos al móvil de salud para que la vea un obstetra. No perdemos la oportunidad”.

El operativo hasta el jueves a la tarde había logrado vacunar a más de 200 personas. La actividad continuó durante todo la jornada y se retomará el próximo lunes cuando terminarán de rastrillar la villa y pasarán a barriadas vecinas de El Pastal.

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