El Mirador Político de diario El Independiente asegura que el intendente y su candidato a vice intendente/Jefe Campaña, Armando Molina, ya ganaron los comicios del próximo 29 de mayo.
Según el Mirador Político de diario El Independiente "los números le dan serenidad a Quintela porque mantiene una ventaja holgada respecto de su más inmediato perseguidor. La pelea está dada en quien será la segunda fuerza porque seguramente plantará bandera y exhibirá su poderío reclamando espacios. Salvo que la diferencia a favor del actual intendente sea aplastante, tal como se espera".
En síntesis, para El Independiente, el jefe comunal y su jefe de campaña y candidato a Vice Intendente, Armando Molina, ganan por mucho y están "serenos". Sin embargo, esto contrasta con las últimas decisiones tomadas por el bunker de la avenida Perón
Quienes ordenaron la impresión de poco más de un millón de piezas gráficas. Más precisamente, cien mil afiches para la vía pública, junto a quinientos afiches gigantes, 150 gigantografias en lonas de 5 x 4 mts, 100 mil columneros, 500 mil tripticos, 150 mil columneros, más de 100 avisos de diarios, spots para radios y televisión y más de 300 paredes pintadas. Su presencia en la ciudad ya se hizo notar. Lo curioso es que esta no parece ser la actitud de un candidato ganador. Más bien, es un gesto desesperado por imponer presencia ante un electorado que, semana a semana, expresa con más claridad su hartazgo ante su gestión municipal.
La explicación es simple. Apenas un mes atrás, el intendente y su compañero de fórmula anunciaban una intención de voto del 65 por ciento. Días atrás, la misma apenas alcanzaba al 40 por ciento del electorado capitalino.
Por lo menos, eso muestran los sondeos realizados por diversas empresas encuestadoras. Según los mismos, Quintela pierde votos a una tasa del 4,7 por ciento semanal. Y los mismos se han transformado en intención de voto a su principal contrincante, el diputado provincial Titi Bosetti.
La polarización del acto electivo y la tendencia decreciente del quintelismo, son las causas del nerviosismo que se expresa en las filas de Armando Molina. Quien es "El monje gris" o " El Lopez Rega" como dice Del Giorno de las operaciones de prensa vividas la última semana.
Hasta el momento, lo único cierto es que Titi Bosetti crece en intención de votos, mientras el resto de candidatos parece haber encontrado un techo. Y es este hecho, el que pretende ser ocultado por diario El Independiente, quien directamente borra del escenario electoral a la figura de Bosetti.
El dato es más que significativo, y otro síntoma de que algo anda mal en la campaña quintelista.
Otro síntoma del mismo, es la sobrecargada campaña publicitaria. Un gasto innecesario que no guarda ningúna lógica. Ni encuentra antecedente en las ciencias de la comunicación política.
En este sentido, basta recordar que apenas dos semanas atrás, el intendente Ricardo Quintela imitó al Gobernador y sostuvo que mantendría limpia de afiches, pasacalles y pintadas a la ciudad. En esa oportunidad, Quintela aseguró que castigaría a las fuerzas políticas que "ensuciaran" la ciudad con afiches y pintadas. Sin embargo, fue el primero en hacerlo.
Quien cumplio con su palabra fue Beder Herrera. Pasa que las encuestas lo muestran como el candidato favorito del electorado riojano, y es tal la seguridad del primer mandatario provincial que a poco menos de treinta días de los comicios no existe ni una sola pieza propagandística alentando el voto a su figura, solo hay publicidad de su gestión.
Esto contrasta fuertemente con la actitud quintelista. Pero para dimensionar, las malas decisiones que el nerviosismo llevó a tomar a la dupla Quintela / Molina vale un pequeña cuenta. La Capital provincial cuenta con el 65 por ciento del electorado provincial, poco más de 118 mil personas. Dividalo por el millón y medio de piezas propagandísticas del quintelismo y obtendremos que a cada elector le corresponden siete afiches y medio. Es decir, para ganar los votos de una familia tipo, Armando Molina destinó nada más y nada menos que 30 afiches.
El hecho podría parecer anecdótico. Si no fuera por dos preguntas inquietantes: Si el tercer mandato de Quintela esta asegurado, ¿Por qué semejante gasto publicitario? Y sobretodo ¿Quién paga semejante derroche de dinero: Nosotros o el bolsillo de Quintela?



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