El equipo de Bielsa fue justamente eso y le dio un repaso al de Martino. Fútbol simple y efectivo de Chile para acomodarse en la tabla y soñar con Sudáfrica.
Ojo, nadie le discute a Paraguay su liderazgo (ahora compartido con Brasil) en las Eliminatorias ni que le sobra oxígeno para ir al Mundial. Pero de jugar a adivinar cuándo la Albirroja sellaría su pasaje a Sudáfrica, la cosecha de un poroto (agónico 1-1 en la altura de Quito) de los últimos nueve encendió una señal de alarma en el campamento guaraní. Si bien es cierto que ayer extrañó a seis jugadores base (los suspendidos Verón, Paulo Da Silva y Cabañas y los lesionados Santa Cruz, Santana y Morel Rodríguez), Chile lo doblegó en las marcas y, con la pelota al piso, con Matías Fernández y Alexis Sánchez como bandera, más el acompañamiento de Suazo por adentro, y Beausejour por afuera, confirmó que no será un invitado de piedra al Mundial.


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