Aquellos buenos tiempos

Por: Marcelo Stiletano.

Allá lejos, en los tiempos pioneros de nuestra televisión, Canal 7 podía jactarse con orgullo y con justicia de su programación en vivo, que tenía a la ficción (teleteatros, telecomedias, adaptaciones de grandes obras del teatro universal) casi como columna vertebral.

No quedan registros visuales o sonoros de aquella época, pero sí el testimonio de sus protagonistas, atesorados por quienes se ocuparon de guardar y conservar la memoria de nuestra pantalla chica. En el imprescindible libro Estamos en el aire y en la monumental revisión de la historia televisiva que llevó adelante Jorge Nielsen se habla, por ejemplo, de parejas de la vida real (Ana María Campoy-José Cibrián; Nelly Beltrán-Maurice Jouvet) que dejaron marcas indelebles como protagonistas de grandes parejas de ficción.

Hasta 1960, el 7 fue vehículo exclusivo de acceso televisivo para los argentinos. A partir de allí, las emisoras privadas enriquecieron la oferta, pero el canal decano mantuvo en todo momento su condición de custodio de la ficción bien entendida, sobre todo en el terreno, hoy descuidado y casi olvidado, de la gran dramaturgia universal adaptada al lenguaje de la pantalla chica.

Pasaron los años y el predominio televisivo en materia de ficción quedó en manos de los canales privados, apoyados en la popularidad de los protagonistas de sus teleteatros y telecomedias más vistas. Pero al 7 le quedó un lugar de custodia de tradiciones y vanguardias que no siempre supo o pudo aprovechar. Cuando lo hizo, el acervo televisivo se enriqueció con iniciativas de distinto origen que todavía hoy siguen presentes en el recuerdo: de los especiales de Osvaldo Terranova a Mesa de noticias , de La bonita página a Rosa de lejos .

Ahora, cuando Canal 7 parece recuperar sus mejores esfuerzos técnicos y humanos para volver a producir ficción desde su seno, no estaría mal imaginar que esa voluntad hasta podría enriquecerse con otras manifestaciones en línea con lo que ocurría casi medio siglo atrás. ¿Por qué no pensar, también, en grandes y vistosos musicales con puesta teatral y algún paso de comedia?

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