Apuntes para un momento muy dinámico de la política

La conjunción UCR-PJK y sus intrincadas razones. Se jugará una interna K en una elección con pocos “anti”. La fecha capitalina es una cuestión clave.
El momento político en Neuquén es singularmente dinámico, pues precede a lo que será la presentación oficial de la coalición o frente alternativo, que integrará fundamentalmente al peronismo en sus diversas variantes K, con el radicalismo “N” (de neuquino) que encabeza Martín Farizano.

Veamos un panorama somero de cómo va cuajando la situación, que terminaría de definirse el 19 de este mes, cuando se concrete el encuentro de los órganos de conducción del PJ, después de la semana extra que se concedieron los peronistas para terminar de limar asperezas.

· La adhesión, explícita o implícita, a los favores kirchneristas es casi total. Serán, las elecciones del 12 de junio, prácticamente una interna K animada desde distintos intereses. Se explica un poco por las últimas encuestas realizadas en Neuquén, que dan una sorprendente adhesión a la Presidenta, que sigue siendo muy superior después de la muerte de Néstor Kirchner, con muchos puntos de ventaja sobre cualquier competidor del nivel nacional. Lo cierto es que el MPN llevará un candidato a la reelección, Jorge Sapag, que ha prometido adhesión y fidelidad a Cristina. Sectores internos como el de los petroleros de Guillermo Pereyra, ya plantearon formalmente que el partido provincial lleve a Cristina en sus boletas. El gobernador admitió esa posibilidad, que en todo caso debe resolver la Convención partidaria. Enfrentará al MPN una coalición también adherida a las polleras K, que iría con la fórmula Farizano-Parrilli, a juzgar por los últimos movimientos, que indicaron en principio que los otros aspirantes se bajarían de sus aspiraciones: Javier Bertoldi para repetir en Centenario, y Sergio Gallia buscando seguir su propósito de no entrar en ninguna componenda que no asegure el éxito de sus propósitos. El “otro” peronismo, el Federal, no es K, pero llevará en la fórmula a Sapag, con lo que de hecho queda en el mismo paquete. Fuera de esta polarización dentro del mismo alineamiento nacional, quedarían expresiones menores, como ARI-Coalición Cívica con Ricardo Villar, y Proyecto Sur con Paula Sánchez. Serán la opción no-K, y tal vez sumen más votos por esa circunstancia.

· El tema K es para el peronismo y el MPN una cuestión de intereses muy concretos. Pero agudiza contradicciones, por lo menos retóricas. En las últimas horas, por ejemplo, se escuchó a Darío Martínez, PJK que quiere ser intendente, hablar con mucha presión hacia el díscolo UNE, que no acepta patrón de estancia nacional, por más que éste sea del género femenino. “Si UNE comparte que este proyecto tiene que ir acoplado al del gobierno nacional y compartimos el modelo de ciudad se puede trabajar juntos” sugirió. No contento con esto, remarcó que “si piensan –Mansilla y su gente- que en la ciudad el transporte público y la recolección de residuos tienen que ser municipales, que los lavacoches pasen al sector público y que el Estado tiene que siempre dar puestos de trabajo en vez de generar condiciones de trabajo, eso no lo compartimos”, dijo por la radio de RTN.

· Tantas prevenciones y condiciones para imponer un molde de adhesión nacional, referido en este caso a las futuras elecciones municipales, pone el dedo en una de las llagas: la fecha de elecciones. La pregunta obligada es: ¿habrá coalición municipal si los comicios capitalinos se dejan para octubre? Esa posibilidad indica que fatalmente se jugarán con el resultado puesto ya en la provincia, situación que puede incidir en la cantidad de candidatos que no renunciarían a sus pretensiones en pos del armado del “consenso”. Darío Martínez es uno. Néstor Burgos es otro. Mansilla no se baja ni a cañonazos. Estará Horacio Quiroga. Estará Mercedes Lamarca. Y también el MPN con su candidato. ¿Ultra dispersión en lugar de polarización?

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