Apuntes de una jornada electoral

Apuntes de una jornada electoral

Autos marcados y otros sin señalizar sirvieron para llevar votantes, aunque no como en otras elecciones.

Contrariamente a otras elecciones, no se puso en marcha el tradicional movimiento de taxis contratados para transportar votantes. Sí hubo autos particulares, en donde sobresalieron al parecer en cantidad los que lo hicieron para el Frente para la Victoria. Muchos identificados con una “S” y otros en forma anónima, se encargaron de llevar y traer vecinos de un lado a otro de la ciudad.

Atento

La mujer se acercó con su pequeña hija de dos años al CEM 16 para cumplir con el deber cívico. Estaba dispuesta a hacer la larga fila, pero un gentil militar que hacía de custodia le franqueó el camino, la llevó hasta las autoridades de mesa y dispuso que vote antes que todos. Se fue contenta a dormir la siesta, con su hija en brazos, y ante la mirada del resto que esperaba, documento en mano.

Comida

Hubo sandwichs y empanadas entre los fiscales, y no faltó el tradicional mate compartido para ir amenizando la jornada. Todo preparado para hacer más llevadero el largo día en las mesas de votación. Por la tarde, en alguna que otra mesa pudo verse alguna bandeja con facturas, bizcochitos de grasa y hasta tortas fritas. Habrá sido mucho trabajo, pero hambre no pasaron.

Alcohol

Contrariamente a lo que ocurrió en la anterior elección, en plena conmoción por la famosa gripe A, en la jornada del domingo prácticamente no se vio el alcohol en gel. Los prácticos pomos con el limpiador abundaron por su ausencia, aunque igual, gérmenes siempre hay. De todo tipo.

Niños

Pudo verse a muchos padres concurrir a votar con sus hijos. ¿Una clase de educación cívica en terreno? ¿Una forma de hacerlos valorar la democracia?... “No tenía con quien dejarlos” se sinceró una mujer en una céntrica escuela, mientras salía con sus niños, deseosos de que la madre cumpliera con su promesa de comprar helado si se portaban bien en el cuarto oscuro.

No está

¡No está la boleta! gritó una señora mientra salía del cuarto oscuro desesperada. La presidenta de mesa le pidió que esperara y entró con los fiscales a verificar. Pero las boletas habilitadas estaban. Todas. La votante insistió a los gritos en que no estaba la que quería, y que iba a reclamar a la justicia. Luego supieron que buscaba la de un candidato a gobernador, que no participaba en esta oportunidad.

El perro

Carlos Soria concurrió a votar junto a sus dos hijos. En la espera se entretuvo con un perro que, vaya a saber por qué, deambulaba en el interior de la escuela. El "cuzco" anduvo de un lado para otro, generando más de un comentario entre quienes hacían fila para votar, y hasta se tiró a dormir a los pies del candidato, que también aguardaba a votar.

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