A punto de cumplir tres años de mandato, Gutiérrez ha mostrado otra vez su pasión por ganar. Se trata de un rasgo que destaca hasta aquí, como su mayor motivación en política. Decimos bien: Ganar. Alcanzar el objetivo que se tuvo como la llave que abre el futuro.
• La Reforma Fiscal quedó aprobada con los votos de 12 concejales y 19 mayores contribuyentes.
• Para las propiedades con valuación fiscal menor a 120 mil pesos, el aumento rondará el 60%; con algún matiz el recargo será parejo en todo el Distrito. El mayor impacto se registrará en las grandes superficies y en los comercios y viviendas de Quilmes centro, dónde se esperan aumentos muy significativos.
• El proyecto de Presupuesto 2011 calcula en 12.9 millones lo que se recaudará por la tasa de fomento; mientras destina 13 millones a financiar el Deliberante. En general se calcula un aumento de ingresos por 111 millones de pesos.
• Tras tres aumentos consecutivos, del 25%; el 30%, y ahora del 60% como piso; Gutiérrez fue de un Presupuesto de 328 millones en el 2008 a éste de 764 millones para el 2011. Un 110% en cuatro ejercicios. La cifra ubica a Quilmes entre los distritos más prósperos de la Provincia; como San Isidro o San Fernando.
• Lo cierto es que la Reforma dejó a Gutiérrez aliado con el PRO. Dos agrupaciones políticas, aunque se dicen de extracciones políticas totalmente opuestas, coincidieron nada menos que en la medida fiscal más trascendente que se toma en Quilmes desde el regreso de la democracia.
1. La aprobación de la Reforma dejó una marca para la historia en materia de aumento de tasas. La Reforma Fiscal apunta a ser el hecho de política estructural más fuerte que Gutiérrez le deje como legado en Quilmes. Cuando la Provincia de Buenos Aires retoque la valuación fiscal de las propiedades, si bien no será automático, bastará la sola adhesión de Quilmes y se habrá operado un nuevo aumento generalizado de tasas, con el respaldo que supone la medida provincial. El trabajo mayor ya está hecho.
2. La aprobación de la Reforma dejó ver un gobierno sin vitalidad para la construcción política.
El trámite de esta medida, por su naturaleza llamada a generar controversia y debate público, mostró a Gutiérrez como un político que no cree en la construcción política, en la importancia de la comunicación y defensa de sus ideas. Tampoco mostró interés en que sus funcionarios expliquen sin apelar a la confusión, a la información segmentada o lo que es aún peor a una guerra de silencio.
El símbolo de ese desapego por explicar, acordar, amortiguar, contener, encauzar las distintas opiniones que pudieran surgir en la ciudad fue su viaje a Europa. Ni qué decir del trato ofrecido a los periodistas que pueden preguntar.
Ausente el Jefe, ningún referente político del gobierno mostró preocupación alguna por atender la expectativa en puerta; sólo el equipo económico técnico hasta el colmo y que evalúa a la ciudad como quién cada día llega a Quilmes desde la autopista a ganarse el pan, ofreció sus lacónicas exquisiteces.
3. La aprobación de la Reforma dejó un jeroglífico en el campo político.
Lo cierto es que la Reforma dejó a Gutiérrez festejando junto a dos grupos de personas. De un lado el concejal Arguello, referente del Barrio La Paz, que movilizó a un centenar de vecinos integrantes de la zona D, para respaldar y más tarde celebrar el aumento de tasas logrado.
Junto a ellos, los cuatro concejales que transfugaron su voto, tres de los cuáles son miembros del PRO, la agrupación que lidera Mauricio Macri.
Inexplicable, pero real.
Se trata de miradas políticas que se presentan como totalmente opuestas, que se sumaron nada menos que para sacar adelanta la medida fiscal más trascendente que se toma en Quilmes desde el regreso de la democracia.
4. La aprobación de la Reforma dejó un 50% de aumento como piso en las tasas de los 170 mil contribuyentes, al comienzo de un año electoral. El cuadro noticioso lo cierra el dato de que el actual Intendente aspira a su reelección.
Destaca el hecho que a la hora de recaudar, el Intendente terminó apelando a tres aumentos en porcentajes parejos, dentro de cada zona. En su primer año, aumento el 25%; luego fue el 30% y ahora en una Reforma mucho más abarcativa y profunda, apela a un 50% como piso.
Esta es la razón esgrimida por el anibalismo a la hora de su desmarcaje y posterior voto en contra; también la oposición puntualizó este rigor para con los sectores más débiles a la hora de machacar en su contra.
5. La aprobación de la Reforma desnuda a una ciudad que recauda como San Isidro o Lomas; pero se entiende a sí misma, como Villa Soldati. San Isidro en el 2010, desarrollo un presupuesto de 503 millones de pesos. Quilmes lo tuvo de 653 millones.
Con la Reforma Quilmes se va a 764 millones; 111 millones de pesos más. Almirante Brown para el 2011 tiene un Presupuesto general de 370 millones, la mitad que Quilmes. Lomas de Zamora, 786 millones; algo más que Quilmes.
A la hora de revisar qué servicios devuelve cada ciudad, las diferencias son tan grandes que terminan siendo un reproche a toda la clase política local. A lo sumo, Quilmes puede mencionar la Escuela de Bellas Artes, ya subvencionada por Provincia, o el Hospital Materno Infantil de Solano, cuyas deficiencias y fallas son noticia de arrastre. La lista se podría integrar con el Polideportivo, el CREM o el vivero municipal.
De todas las dificultades en materia de servicios que podríamos repasar, por lejos, la basura en la calle es la marca que más destaca a la hora de definir cómo se mira a sí misma la ciudad de Quilmes.
De ahí que, sin intención de resultar incómodos, decimos que Quilmes recauda como San Isidro, pero se mira a sí misma como su fuera Villa Soldati.
6. La Reforma plasmó la intensión fiscalista de recaudar más cobrando más.
De la comparación del proyecto de ordenanza que resultara derrotada en 2008, surge que Gutiérrez resolvió no sólo a una tasa de fomento para recaudar más, a la postre 12.9 millones según el presupuesto 2011; sino que eligió aumentar las alícuotas a aplicar sobre cada propiedad.
En el caso de la zona A en el 2008 la alícuota a aplicar era del 0,0072000 sobre la valuación fiscal de cada propiedad, ahora, entró en vigencia una tasa de 0,0087500.
Este es el módulo del cálculo de la tasa que cada contribuyente pagará sobre el 80 % de la valuación que ARBA estableció para su vivienda en el 2009.
- Este mismo criterio de mayor presión fiscal, se verifica en todas las zonas. Por ejemplo, en la zona B se preveía una alícuota de 0,0058286, y se fue a una de 0,0067500, lo que supone que el gobierno le está pidiendo una mayor proporción de dinero sobre la misma propiedad.
- En la zona C, de 0,0036000 se pasó a 0,0037500, y en la zona D, de 0,0017143 a 0,0024375. En la práctica, esto deriva en que la Reforma del 2008 tenía para la zona A, un pago mínimo de 720 pesos anuales, y ahora pasó a ser de 840.
En proporciones parecidas, la zona B, de 582 pesos pasó a 648; la zona C pasó de 360 pesos anuales a 375; y la zona D, de 171 a 234 pesos anuales.

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