Sin el acompañamiento del bloque del ARI, la Legislatura sancionó la ley que declara «sujeta a cuidados especiales» a la cuenca del río Grande, prohibiendo que se arrojen efluentes cloacales que no hayan tenido un tratamiento de depuración, mediante plantas debidamente habilitadas para tal fin.
La iniciativa que presentó el legislador Roberto Frate (MPF), pretende evitar toda acción humana que siga provocando perjuicio ambiental a las aguas y costas del río Grande, considerando que es fuente vital para la extracción de agua que se potabiliza y se distribuye a la población de Río Grande.
Como vocera del oficialismo, que se opuso a la normativa, la legisladora Verónica de María protagonizó una discusión de «alto voltaje» con el legislador Luis Velázquez, luego que este último criticara su contradicción porque, cuando fue estatuyente municipal, apoyó la cláusula de ciudad ribereña, donde se enumeran obligaciones a las autoridades municipales para preservar el cuidado ambiental del río.
De María consideró un ataque la acción de Velázquez y se dedicó a contrarrestar esa actitud «belicosa», defendiendo a rajatabla la decisión del oficialismo de no dar el voto positivo; lo cual podría dejar a las claras que el proyecto será vetado por el Ejecutivo para evitar su promulgación.
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