“Si es por el apoyo del peronismo y de otros sectores, sí soy el candidato del aparato”

“Si es por el apoyo del peronismo y de otros sectores, sí soy el candidato del aparato”

El actual Jefe de Gabinete de Gualeguaychú, Germán Grané, aspira a ser quien suceda a Juan José Bahillo. Contó a ElDía sobre su pasión por la política, los ejes de su proyecto y desmitificó la idea de ser el “candidato del aparato”.

El actual funcionario es “muy ejecutivo”, opinan quienes lo rodean y según lo comentó mencionó el intendente Bahillo hace unos días, en su diálogo con ElDía, si él llegara a gobernador, se lo llevaría a la Casa Gris de Paraná.

- ¿Por qué quiere ser intendente?, ¿qué lo sedujo del Municipio?

– Yo no diría “por qué” quiero ser.  Suena como una decisión personal y creo que lo personal en estas cosas es una parte. Prefiero decir “para qué” quiero ser. He dicho antes que integro una generación que volvió a creer en la política. Hubo decisiones políticas nacionales, hubo un contexto que nos hizo enamorar de la política, nos hizo creer, y eso yo se lo atribuyo a Néstor Kirchner. Y ojo, no importa en qué partido. Kirchner deliberadamente incentivó la participación de los jóvenes en el lugar que fuera. Nos hizo percibir a la política por lo que es: una de las actividades más nobles del ser humano, la herramienta de transformación por antonomasia de la realidad. Y eso implica que uno pueda ser protagonista de un cambio para bien en la vida de los que te rodean, de tu pueblo. Esa es una de las satisfacciones más grandes. ¿Cómo no voy a querer, en ese marco, integrar un equipo que encare un proyecto para gobernar la ciudad?

 

“EL CANDIDATO DEL APARATO”

- Muchos se refieren a usted como “el candidato del aparato”…

– No termino de entender bien qué se entiende por “candidato del aparato”. Si la idea alude a la existencia de dirigentes del peronismo cercanos a mi candidatura –aparte de los apoyos que uno pueda recibir de otros sectores-, entonces sí lo soy. Desde hace un año, aproximadamente, me di el trabajo de hablar con referentes y dirigentes del peronismo, con dirigentes de gremios locales, con referentes barriales, y se han venido sumando, adhiriendo a este espacio que vamos construyendo. Si se entiende éso por aparato, es cierto. Pero no es un demérito. En la medida en que al mismo tiempo hago reuniones barriales en casas de familia, en instituciones de distinto tipo con dirigentes y asociados a esas entidades, entonces me parece que el diálogo es completo y me parece el más saludable y el más recomendable. Es fruto de hablar, de escuchar, de predicar, de intercambiar opiniones.

 

CURRÍCULUM

- ¿La suma de responsabilidades, cuando pasó de estar al frente de una Secretaría de Gobierno a la Jefatura de Gabinete fue un desafío que aceptó naturalmente?

– El intendente tuvo una actitud generosa conmigo y creo haber respondido en la medida de esa generosidad. Lo digo porque asumí en el 2009 con escasa experiencia en el ámbito público como Secretario de Gobierno. Y en el 2011, en el segundo mandato, el intendente convirtió mi área en Jefatura de Gabinete. La jerarquizó aún mas, dándome tareas de coordinación de la totalidad de las áreas que componen la intendencia. Evidentemente estuvo muy conforme con mi trabajo. Implicó para mí un desafío enorme, y le agradezco a Juanjo esa posibilidad. Confió en mí y creo haber respondido satisfactoriamente a sus expectativas. Esa tarea de coordinación implica tener que estar involucrado en todas las labores de la municipalidad. No se puede sobrevolar ningún tema. Te da el placer de entregar las llaves de una casa, pero también ponerte a solucionar problemas complejos o conflictivos. Pero no me quejo. La gestión desde el lugar que yo ocupo te templa, te enseña día a día a afrontar la realidad con la responsabilidad y el equilibrio que se requiere. Y, sinceramente, me siento muy bien en la función. Es un vértigo que te gusta definitivamente o que lo rechazás por completo. Y a mí me apasiona.

- ¿Y esa pasión no resta tiempo a la familia?

– Claro que la función que uno ejerce le quita tiempo a la familia y no tenés horario de trabajo. Tu horario es todo el día. Pero, sinceramente, me da un poco de pudor hablar de esas cuestiones como si el funcionario municipal fuera el único sacrificado. Un vecino que va y viene de una empresa del Parque Industrial seguro pierde entre diez y doce horas diarias de estar con su familia. Y tiene que resolver como yo, dándole calidad en vez de cantidad a esa relación. Pero es lo que nos pasa a todos. Por eso no me gusta decir que tengo más problemas que un trabajador en la cuestión familiar, personal. Eso equivale a cierta victimización del funcionario que no me va. Estoy haciendo lo que elegí, lo que me gusta. Tengo que estar conforme.

 

 

LA CAMPAÑA

- ¿Ya está en plena campaña?

– Mis tareas diarias y al estar algunas veces Juanjo afuera, gestionando para Gualeguaychú, te ubica con cierta desventaja en la campaña. Es natural. A la labor institucional le sumo que van surgiendo dos o tres reuniones diarias con vecinos en el marco de la campaña. Escuchamos sus inquietudes, les contamos lo que nosotros entendemos sobre cómo debe seguir la gestión municipal, lo que nos falta y lo que creemos debiéramos corregir. Al mismo tiempo, están las reuniones con militantes o con mi equipo de colaboradores políticos más cercanos, con quienes planificamos las actividades semanalmente. Está claro que otros tienen ventajas en relación a mí, porque están más sueltos, con más tiempo. La verdad, la jornada diaria se me hace intensa. Pero, no hay que quejarse. Me encanta trabajar.

 

SER INTENDENTE HOY

- ¿Qué condiciones estima debe tener un intendente hoy?

– Me parece que es un plus tener experiencia de gobierno. Mas allá que siempre faltan cosas por hacer, que hay algunas problemáticas complejas que como comunidad en conjunto debemos abordar, es claro que la gestión local posee un reconocimiento considerable a nivel vecinal y uno ha hecho su aporte a ese reconocimiento. Es un poco auto referencial esto, pero no puedo dejar de decirlo. En segundo lugar creo que esa experiencia sumada a la juventud – tengo 37 años- mixtura cuestiones que creo son positivas. A eso hay que agregar que soy un convencido del diálogo real, y que del intercambio de opiniones se puede avanzar en decisiones estratégicas para la ciudad. Te lo pueden decir desde las entidades intermedias más humildes, hasta las más grandes como la Corporación del Desarrollo, o entidades con quienes el diálogo a veces es extremadamente sensible, como con el Sindicato municipal. Jamás he dejado de hablar, de acercar posiciones, de avanzar en el marco de consensos. Y cuidado que no es un valor permanente en toda la dirigencia. A veces la intolerancia o la soberbia te pueden jugar una mala pasada que la termina pagando toda la comunidad. Me parece que los modelos de gestión cerrados, de poco diálogo comunitario, de creerte que vos como intendente sos es el que la tenés mas clara, no va más. No lo ha sido con Bahillo y por supuesto que estoy decidido a darle continuidad a ese estilo abierto de manejar la cosa pública.

- ¿Cuál considera una condición imprescindible para que las cuestiones municipales avancen?

– Hoy en día todo debe resolverse en equipo y con participación concreta del vecino. Somos pioneros en eso. En esta gestión llevamos adelante una idea que parecía utópica hace pocos años: el presupuesto participativo. Y tenemos que seguir avanzando en el futuro involucrando más al vecino y destinando mayores montos a esas políticas. Es el futuro. El éxito de toda gestión está en conducir y coordinar, pero siempre lo que se conduce o coordina es un equipo. Reniego de las teorías de candidatos salvíficos, mesiánicos. La realidad local hoy es trabajar coordinadamente, no sólo hacia adentro del gobierno, sino hacia afuera; con la inmensa cantidad de instancias intermedias que existen. Sin olvidar lo que aporta que te acompañe la gestión provincial y nacional. Allí es donde terminan los discursos vacíos de contenido. Nosotros, sin dejar de lado la iniciativa local, hemos dado un vuelco en trabajar articulando con la Nación y la Provincia intensamente, como nunca antes. Y esos logros están a la vista, en la calle.

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