Aportes del lector de Riojavirtual. La “tinellización” de la política

Una mirada acida con un interesante toque de humor de la guerra entre los grandes multimedios periodísticos argentinos y el gobierno K.

Hoy que se habla del poder de los medios y de la enorme campaña del imperio mediático por excelencia en contra del Gobierno Nacional, un filósofo contemporáneo que intentaba analizar justamente la filosofía de quienes votaron el último 14 de Agosto, se preguntaba a sí mismo: ¿Si los medios son tan poderosos, como Clarín y asociados, Noticias, La Nación, Canal 13, Telefé, TN, etc., etc.,etc., protagonizaron juntos una vergonzosa campaña contra Cristina, con la mayoría de la audiencia que leyó, escuchó y vio hasta el cansancio como ejercían una crítica mal intencionada para que al final se vote contra la oposición, es decir a favor de Cristina, no habrá votado contra los medios?

Intentando responderse a sí mismo, mientras miraba por TV como Adabel Guerreo bailaba el caño en el programa de Tinelli, encontró una luz para el interrogante planteado. Vió atentamente como un jurado de “notables” destruía el trabajo de la bella de turno, mientras el público se enojaba y las grandes mayorías de la audiencia televisiva se indignaba, encontró una similitud entre esa situación y el resultado de las elecciones. Es decir que mientras los notables como Graciela Alfano, Flavio Mendoza, Aníbal Pachano, Mauricio Macri, Elisa Carrió o Ricardo Alfonsín, por nombrar a algunos, intentaban remar contra las mayorías, Cristina se alzaba con los votos y Tinelli con el ráting.

Claro, ahí entendió nuestro filósofo eso de la “Tinellización” de la política. Las mayorías eligen y, aunque los “notables” sentencien, el teléfono o el voto decidirán al final la historia. Estaría bueno -pensó- armar un jurado de “notables” emulando a los de Bailando por un Sueño. En lugar de Graciela Alfano, Hugo Biolcatti, en lugar de Flavio Mendoza, Jorge Lanatta, en lugar de Moria Casán, Lilita Carrió y en lugar de Polino, alguien de 6-7-8, para compensar, más un público popular representando a los votantes, y a bailar se ha dicho.

Las ideologías se acomodarían sin problemas. El jurado, emulando a los medios, representarían “Clarinísticamente” a esas ideologías, con casi todos a la derecha y una excepción a la izquierda, como muestra de libertad de expresión. Ellos elegirían, como en las primarias, los candidatos. Luego su sentencia opositora y finalmente al teléfono.

Adabel Guerrero, hermosa, virtuosa y medio en bolas como muchos de la mayoría, despertaría la envidia y el odio de un jurado que censuraría las virtudes que no se pueden comprar con dinero. Sentencia, campaña en contra y ¡zás! El teléfono con el voto tan temido. El público, tan chocho con la HD como con el plasma que se pudo comprar, decide por amplia mayoría. Después de todo hay más plasmas que 4x4 y Ferraris; hay más recursos en el presupuesto que renta casi improductiva; hay más industria con valor agregado. para que la renta agropecuaria no quede en pocas manos.

El filósofo finalmente encontró el porqué de la “Tinellización” de la política. Será que más allá de los intereses del imperio mediático, y de las propuestas de los diferentes sectores, elegirá al vencedor. Ganará un candidato, ganará un soñador militante ideológico y el gran ganador será un Pueblo que sabe quién es el que decide en esta historia. Claro, el 14 de Agosto no el filósofo no vio a Tinelli, pero votó a Cristina.

El lunes, terminada la elección sintonizó a Bailando por un Sueño y se preguntó ante el talento de Piquín ¿su compañera no será la mentada enana fascista? Pero bué… esa es otra historia.

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