Sin dudas, en sus tres años y cinco meses al frente de la Intendencia, Osvaldo Cáffaro ha venido sumando irregularidad tras irregularidad, ante la pasividad de la mayoría del Concejo Deliberante. Pareciera que esta semana habria una posibilidad de que esa anómala situacion tenga un freno.
Ni qué hablar de Pedro Bassi y Javier Yagode, por el Movimiento Evita, dos personajes claves en el sostenimiento de la gestion.
Cáffaro dilapidó el crédito del primer año de gobierno, donde se le perdonaba todo, y del segundo, donde saltó al kirchnerismo para poder seguir vulnerando las normas administrativas impunemente, ahora resguardado detrás de Julio De Vido.
En el tercer año de gobierno, el 2010, las irregularidades aumentaron, y se llegó al insólito número de 24 Ordenanzas sin ejecutar.
Las Ordenanzas son las leyes de los Municipios.
No hay norma superior a una Ordenanza en el ámbito municipal.
Sin embargo, Cáffaro omitió implementar 24 Ordenanzas en los últimos meses,cuyo detalle pueden leer aquí.
Difícil superar ese record, inédito en los 28 años de ejercicio democrático desde 1983.
Cualquier jurisconsulto especialista en derecho administrativo vería en este solo hecho un grave conflicto institucional.
Dejemos de lado los pedidos de informes no contestados, y concédamosle al Intendente que su número es excesivo.
Pero igual o más grave que ello, es la falta de publicación de sus actos de gobierno.
Esta actitud de gobernar en secreto ya tuvo su mojón en el 2008, cuando con la firma de sus secretarios Pablo Giménez, Aldo Morino y Claudia Menéndez, Cáffaro emitió el Decreto 484/08, por el cual se arrogaban publicar sólo los decretos que al Intendente y a su elenco les parecieran dignos del conocimiento público.
Sólo por ese decreto, el Intendente merecería el inicio de una fuerte censura por parte del HCD, para que declare nulo el decreto que atenta contra los más elementales principios del decoro y la transparencia democrática.
(Ese decreto, claro, lo tuvieron que publicar)
¿Cómo van a tener elementos los concejales para imputar faltas graves al Intendente, si los concejales desconocen la mitad de los contratos y decretos que el mandatario firma?
Esa sola circunstancia es una falta grave.
Desde mediados del 2008, el Intendente ignoró minuciosamente todas las decisiones del cuerpo deliberativo que no encajaron con sus objetivos.
Y, bueno es decirlo, el HCD lo dejó hacer, con alguna que otra honrosa excepción.
Ahora, cuando Cáffaro transcurre su último año de mandato, pareciera que 9 ediles decidieron hacer algo, ante el absoluto simulacro en el que desempeñan sus funciones rentadas.
Este miércoles, los ediles tendrán la oportunidad de demostrarle a la ciudadanía que conservan algo de vergüenza, y que no conforman sólo una suerte de coro de niños cantores que se reunen para ensayar un villancico dos veces por mes, sin ninguna incidencia real en la administración municipal.
Si ya hay 9 voluntades para detener esto, sólo resta saber qué haran los ediles del FpV Hector García Cosentino, José María Orlando y Raul Ciliberti, de la Agrupacion Pablo Prader.
Esta agrupacion está promoviendo la candidatura del abogado Leandro Matilla, por lo que es dable suponer que Matilla no terminará integrando la lista de la reeleccion de Caffaro, sino que se proponen como una alternativa a la actual gestion.
Deberían interpelar al Intendente por el bien de la democracia, una democracia imperfecta por actitudes como las del Intendente Cáffaro, una democracia que tanta sangre ha costado para que algunos esten gobernando y legislando en representación de toda la ciudadanía, y no de sus propios intereses personales.


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