Luciano Carballo Laveglia es candidato a presidir el comité local. El domingo se llevan a cabo las internas radicales, en la otra lista, el adversario directo es Alfredo Eulogio Carretero.
El arquitecto define que le “gusta la política, me parece que es una manera de acercarme a la gente y de tratar de solucionar cosas, lo disfruté mucho. Me sentí en la obligación y en la necesidad de no alejarme porque sí del partido. Después del 10 de diciembre, sin Ejecutivo y sin Concejo, me pareció que el partido era la mejor forma de militar por el radicalismo. En una de las charlas me proponen conducir el partido y me gustó la idea”, simplifica.
¿Cómo definirías tu sector?
Creo que los ismos no son buenos, puede ser simonismo, errequismo o simonerrequismo, pero hoy el único bueno es el del radicalismo. El grupo con el que estamos hace 16 años que está trabajando, por eso habíamos armado un slogan que decía estamos contentos de todos los que vienen, nosotros nunca nos fuimos. Es la verdad, ganamos casi siempre, y en ésta que perdimos, seguimos en el partido. Creo que es el grupo que venimos trabajando desde el partido, con gente nueva. Nosotros integramos distintas generaciones políticas. Con errores y virtudes condujimos el Municipio durante 16 años.
Con 46 años, ya sos la renovación.
El gabinete que formó Juan (Simón) era muy joven. José Gabriel (Erreca) y Pachelo (Gómez) tenían 29, Carlitos Morales tenía 24, éramos jóvenes...
Hoy se ve muy joven al equipo de Bucca, y el de ustedes era igual.
Sí. Igualmente estábamos mechados, estaban Simón, Carlitos Real, Néstor García, el Huevo Ravassi, con gente que ya tenía sus años y con experiencia política. Hugo (Goñi) y Sardiña estaban en el Concejo. Para nosotros, los nuevos, las charlas y los debates eran muy buenos porque nos mostraban otros aspectos de la política.
Hay un mito radical que afirma que las internas fortalecen. A la luz de la historia ¿Fortalecen o ayudaron al desarme del radicalismo?
Si lo ves históricamente, han fortalecido. Salvo Alzueta y ahora, siempre ganamos, en 30 años de democracia. Todos los intendentes tuvieron internas y ganaron, Carretero ganó, Simón tuvo tres internas. Si la interna no es personalizada, sangrienta y agresiva, tendría que fortalecer. Cuando los concejales ingresaron por minoría, no tuvimos ningún problema, así pasó con Palacio, Vallone y Barcia, por ejemplo.
Hoy sos la generación intermedia. Cuando empezaste, esa generación intermedia a la que mencionaste, tenía una gran formación ideológica. Después el radicalismo fue más práctico. ¿Hoy cuál es o será tu rol?
Creo que los tiempos políticos cambiaron. Un amigo dice que se terminaron los partidos ideológicos y empezaron los sociológicos, la ideología está perfecta, hay bases que hay que mantener. Pero uno tiene que saber para dónde va la sociedad, hoy los partidos tienen que ser más prácticos, porque la misma realidad te lo demanda. No hablo de cambiar principios, pero sí más prácticos.
En los últimos años el Municipio cambió mucho. Hace 16 años teníamos cuatro Secretarías y diez Direcciones, ahora hay cuarenta, la gente demanda cada vez más. En esa época el Intendente podía ir tres horas a firmar y nada más, hoy hay una gran estructura.
Gracias al radicalismo, hoy hay un municipio netamente estatal. El gobierno local te atiende desde que nacés en el hospital hasta que morís en el cementerio, todo es estatal. Acá te hace el pavimento, las cloacas, es uno de los pocos municipios que hace todo, sin ir más lejos, en Olavarría se ha privatizado vial, el agua, la recolección de basura. Parecería que la nuestra es una ideología peronista.
¿Cuáles serían las banderas actuales de la UCR?
Primero unidad, y convocar a todos los radicales que estén consustanciados con el partido, a todos. Por ejemplo lo he hablado con el Flaco García, al que se fue con Carrió o con López Murphi, si queremos recuperar el municipio en 2015, hoy el radicalismo no se puede dar el lujo de dejar a nadie afuera. Una de las cosas que debemos hacer es abrir el partido a todos.
¿Sos una persona que soporta el diálogo?
Sí, absolutamente. Una de las formas de demostrarlo fue la experiencia de Obras Públicas, donde con 700 personas a cargo, había que hablar con todos para llegar a un acuerdo con todo el personal, viendo las posturas de cada uno. Eso me dio un cierto timing para poder dialogar con todos.
Lo pregunto porque también ha cambiado la forma de dirigir, el dirigente tiene que tener otro perfil.
Escuchaba una nota a Julio Bárbaro, él decía que no tenemos que ser enemigos, sino adversarios. Un peronista de toda la vida, como él, sostenía que no puede ser que no me pueda tomar un café con un radical, sino que lo tenga que hacer a escondidas. Se ha perdido la tolerancia política, y a esto nos ha llevado el gobierno, blanco o negro. Pero también se ha sumado la oposición, si sos opositor no podés tener una charla con un kirchnerista o no podés acompañarlo con el voto, si es que ha presentado una buena propuesta. Creo que hay una intolerancia política que no existía, es nuevo y es tremendo. Lo que no ocurría con el fútbol ha sucedido con la política, porque divide a la familia y a los amigos.
¿Se puede hacer un análisis de la gestión de Bucca a casi siete meses de su gobierno?
No. Yo siempre digo que a un gobierno hay que darle un año, después de un año lo podré hacer. Eso no quiere decir que algunas cosas no se puedan criticar, por ejemplo la persecución ideológica, lo voy a hacer siempre. Éste gobierno lo está haciendo, ha mandado gente identificada con el partido radical en un cambio de funciones que es innecesario.
¿Es posible hacer una autocrítica de la UCR durante los últimos años?
Siempre hay que hacer la autocrítica. Podés perder o ganar, y ganar bien, de casualidad o por penales. Una de las críticas que hemos hablado es que un Intendente no puede estar más de dos períodos, y lo he conversado con Simón. Por ejemplo, si hubiésemos tenido dos períodos, hoy no se hablaría de Erreca como el derrotado, sino que ya hubiese cumplido dos períodos como intendente.
Para mantener el espíritu del partido, con renovación y gente joven, un intendente no debería estar más de dos períodos. También podés hacer autocríticas de gestión, pero es hilar más fino. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, porque el radicalismo ganó por 16 años, y ahora perdimos por 300 votos.
¿Y a nivel dirigencial?
Fundamentalmente la renovación, cuesta mucho llevar gente a la política. Fijate que para la elección de juventud no hay más de un centenar de afiliados. Quizás sea un momento para convocar a la gente, y el radicalismo es el lugar, porque viene un año de apertura total. Obviamente el partido cae sin el gobierno municipal, porque siempre se moviliza a través del Municipio. Ahora hay que volver al partido, a militar. Hay gente con ganas, tal vez los tiempos de ésta vida no dan espacio para poder participar. Hay muchas cuestiones que hacen que la gente no participe, entre ello la no tolerancia. Uno en el Concejo no discute, debate, y por eso no tenés que dejar de saludarte con el amigo de toda la vida.
Para recuperar el Municipio hay que volver a militar. Por eso, más allá de las expectativas, el domingo hay elecciones, hay que elegir por dos boletas, la nuestra, con Armendáriz en la provincia y Alfonsín en la nacional, y en la otra la gente de Moreau y Storani. Así que los esperamos el domingo en la Escuela Nº 2.

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