El hombre fue cortado con una punta en la mano. La furia de algunos vecinos del barrio ATE se habría desatado por la atención especial que recibe la familia de la joven de parte del Gobierno.
De acuerdo al relato de la familia Flores, una vecina que vive a pocos metros de su casa junto a ocho hijos varones, y otras mujeres de la zona, comenzaron atacar a pedradas su inmueble. Asustados, Samuel Flores, su esposa y tres hijas mujeres que se encontraban en el domicilio, salieron a ver qué sucedía. Algunas de las chicas resultaron golpeadas por los proyectiles, mientras que el padre de Barbarita, que intentó hacerle frente a los agresores, recibió golpes de puño y un corte de consideración en su mano derecha. Incluso, afirman que los amenazaron con un arma "tumbera" y un revólver.
Una de las hermanas alertó del hecho a Barbarita, quien rápidamente se llegó hasta la casa de sus padres (a unas 15 cuadras de su vivienda). Según relató, ya había sido agredida e insultada por la misma vecina "por hacer quedar mal al barrio" después de la entrevista que la joven, de 18 años, le dio a LA GACETA tras el intenso temporal que dañó su casilla en el barrio Néstor Kirchner.
La Policía intervino en el hecho pero luego se retiró del lugar. Samuel Flores decidió no abandonar su domicilio para recibir atención médica en su herida, por temor a un nuevo ataque. La familia considera que el enojo de los vecinos es porque el Gobierno les dio chapas, unos 2.000 ladrillos, correas y ripio para su casa.
El periodista Jorge Lanata mostró el domingo último en su programa "Periodismo para Todos" (PPT) un informe sobre la situación de pobreza en la que se encuentra Barbarita Flores, la adolescente que conmovió al país hace 10 años, al llorar ante las cámaras por hambre. LA GACETA ©
Barbarita Flores fue un símbolo de la desnutrición
En abril de 2002, LA GACETA mostraba la punta del problema de los niños desnutridos en la provincia (unos 12.000 según el Siprosa). Barbarita Flores, una niña de 8 años, se había desmayado en la escuela porque llevaba dos días sin comer. Poco después, el caso adquirió trascendencia nacional e internacional cuando la pequeña lloró ante las cámaras de televisión porque tenía hambre. La niña sufría un cuadro agudo de desnutrición. Se fue recuperando de a poco, mediante varias internaciones en hospitales durante los años siguientes.


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